Además de la planta, la inversión abarca otras obras complementarias, como las referidas al entubamiento para el tratamiento de efluentes, los tanques de acero inoxidable para conservación y otras mejoras en la infraestructura del establecimiento industrial, afianzando así una historia de inversiones como la línea de tetra en 2012.
El sistema conocido como Bag in Box, cuya nueva maquinaria se pone en marcha ahora en la planta de San Juan, consiste básicamente en una caja que contiene una bolsa cerrada y hermética que alberga y protege el vino hasta el momento de su uso, con una válvula de descarga que permite el vaciado paulatino del producto, evitando la llamada oxidación.
Las nuevas instalaciones permitirán seguir elevando el nivel de litros fraccionados, que en estos 10 años han aumentado 25 millones de litros, llegando a una producción actual de más de 62 millones en lo que va de este 2016. Los vinos comercializados con los envases innovadores serán Cruz del Sur, Toro Viejo y Canciller.
Este envase conlleva diversas ventajas al ofrecer mejoras significativas en términos de comodidad, versatilidad y seguridad, además de prolongar la vida útil del contenido -incluso hasta varios meses- una vez abierto. Por otra parte también resulta más amigable desde el punto de vista medioambiental, minimizando el volumen de residuos, pues la caja es reciclable y el conjunto exhibe una reducida huella de carbono.
Durante mucho tiempo el "BIB" fue utilizado para los productos con destino internacional y desde hace unos años fue imponiéndose gradualmente a nivel local, hasta ser incorporado en supermercados y en las góndolas en diversos puntos de venta del país. En Francia, por ejemplo, el 30% de los vinos utiliza este sistema, mientras que en los países nórdicos, como Noruega, la participación trepa hasta 70%, señalando una clara tendencia de los consumidores más jóvenes que apuntan a la innovación y la tecnología.