Actualmente, los legisladores consideran que el juicio político definitivo de Rousseff debería terminar después de los Juegos. Ello sería un alivio para los organizadores, quienes temían protestas masivas, a favor y en contra de la mandataria, durante las Olimpíadas.
Rodrigues, policía federal que desempeñó el mismo trabajo bajo las órdenes de Rousseff en el Mundial de 2014, expresó a la prensa que sus nuevos colegas tienen experiencia suficiente para lidiar con el máximo evento del deporte.
El funcionario reconoció que la crisis financiera del estado de Río de Janeiro representa “el mayor problema” para la seguridad pública durante los Juegos, pero insistió en que los problemas se resolverán a tiempo para las Olimpíadas, que se inauguran el 5 de agosto.
Fancisco Dornelles, gobernador interino de Río, advirtió el lunes 27/06 que la falta de presupuesto podría comprometer la seguridad y que los Juegos podrían ser “un fracaso”.
El martes, el jefe del comité organizador de Río 2016 afirmó que la seguridad es su preocupación principal, muy por encima del virus del zika, vinculado con casos de microcefalia congénita. Sidney Levy explicó que la posibilidad de algún atentado cometido por un atacante solitario constituye uno de los mayores riesgos para los Juegos.