La situación de LT14
No menos complicada es la situación en la estatal radio LT14, otro medio totalmente cooptado por el urri-kirchnerismo, pero en el que además se entremezclan otras cuestiones que prácticamente la han transformado en una cueva en la que han recalado distintos personajes de la política y de los sindicatos. La vieja emisora paranaense también se transformó en los años de Sergio Urribarri en un órgano que solo transmitía “los beneficios” de su gobierno, y tal como ocurrió con El Diario, eso llevó a que también perdiera audiencia y auspiciantes al punto tal de que ya nadie escucha sus programas, que a duras penas se mantienen en el aire.
En LT14 el director sigue siendo el periodista de Chajarí, Jorge Ballay, continuando lo que ha sucedido en los últimos años, aunque con pocas pautas publicitarias del Estado nacional en esta etapa. Por decisión de RTA (Radio y Televisión Argentina), cesaron todos los contratos con productoras y fueron puestos a revisión. Algunos programas han vuelto a emitirse, siempre con la participación de trabajadores de planta.
En la AM paranaense conviven trabajadores nucleados en 4 gremios: ATE (administrativos), SETPYC (prensa), SUTEP (locutores) y AATRA (técnicos): una anarquía que es muy difícil superar. El número de trabajadores, más de 150, supera largamente la cantidad necesaria para el funcionamiento de una emisora de esas características; una superpoblación que hace, por ejemplo, que en los pocos programas que se emiten haya hasta 4 operadores en forma simultánea. Otra característica es que muchos empleados con el cargo de locutor, utilizan su horario de trabajo para realizar sus propios programas. Es el caso del recientemente electo parlamentario del Parlasur, Cristian Bello, que ahora pidió licencia para atender sus nuevas actividades.
En LT14 aparte cohabitan empleados con un fuerte respaldo político que hace que sea muy difícil removerlos por los compromisos con el poder de turno. La emisora además, según algunos cálculos que han trascendido, tendría un déficit mensual muy importante, además de tener una innumerable cantidad de juicios laborales y de otras índoles, que se encuentran pendientes de sentencia. En muchos casos quienes tienen juicios contra la radio, siguen trabajando en la misma. También se ha advertido acerca de las falencias edilicias de la vieja casa de calle Alameda de la Federación, lo que se ha puesto de manifiesto en problemas con desagües y techos.
Con la llegada del nuevo gobierno nacional se esperaba que se designara un nuevo director al frente de LT14, e incluso sonaron algunos nombres, pero hasta la fecha, a pesar de los anuncios, todo sigue igual. En los primeros días del mes de enero se conoció que el ex locutor de la emisora, que condujo un programa en los años '80 y que luego tuvo un segundo paso por la radio durante el gobierno del ex gobernador Sergio Montiel, Pedro Oilhaborda, podría ser el designado.
Oilhaborda es desde hace un tiempo dirigente del Pro de Paraná y según se le ha escuchado comentar en reiteradas oportunidades tendría una estrecha relación con el presidente Mauricio Macri. La semana pasada se daba como un hecho que Oilhaborda asumiría la conducción de LT14, y hasta se anunció la presencia del ministro Hernán Lombardi para ponerlo en funciones, pero sin embargo eso no sucedió, lo que llamó la atención en círculos cercanos a la emisora sobre cuales habrían sido los motivos de la postergación.
Hoy (18/04) el portal de noticias Informe Digital, da una pista sobre los posibles motivos: Una supuesta vinculación de Oilhaborda con los servicios que existieron en nuestra ciudad durante los años de la dictadura, que habría preocupado a las autoridades de RTA.
Sea como sea, lo cierto es que para hacerse cargo de LT14, en la situación actual, se necesita mucho más que alguna experiencia como conductor de programas de radio y quizás ese sea el verdadero motivo de la demora en la designación del nuevo director. Seguramente en RTA deben haber evaluado muy bien la situación y estarán trabajando en la búsqueda de alguien con perfil adecuado para manejar semejante intríngulis que se encontrará quien en definitiva se haga cargo.