Con la salvedad de que aporta menos cantidad de vitamina C que otros cítricos, sigue siendo una fuente excelente de esta vitamina. Se sabe con seguridad que esta vitamina ejerce una clara acción antiinfecciosa, estimulando la formación de anticuerpos y la actividad de los fagocitos (célula capaz de englobar microbios y células extrañas que son destruidos en su interior). El cáncer, el sida, las enfermedades infecciosas y las inflamatorias crónicas, como el reumatismo, hacen disminuir la concentración de esta vitamina en el plasma, por lo que es interesante en estos casos asegurar su aporte por medio de la alimentación.
Otras situaciones en las que están aumentados los requerimientos son: tabaquismo, alcoholismo, empleo de ciertos medicamentos, embarazo y lactancia, estrés emocional o ambiental y la práctica intensa de deporte. En todos estos casos, está particularmente recomendado el consumo habitual de mandarinas. Y para el resto de la población, comerlas puede reportar más beneficios durante los meses invernales y en los cambios estacionales, cuando son frecuentes los altibajos en el sistema de defensas y se es propenso a contraer catarros o infecciones.
La mandarina es una de las frutas que más carotenoides presenta en su composición, aporta beta-criptoxantina y beta-caroteno en cantidades sobresalientes. La actividad antioxidante de estos elementos fitoquímicos y de la vitamina C, proporcionan al alimento propiedades fisiológicas que van más allá de las nutricionales propiamente dichas. Los antioxidantes combaten la acción nociva de los radicales libres, sustancias responsables del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer.
Aquí algunos de sus beneficios, según la web Salud180:
" 1. Colesterol. Las propiedades para reducir el colesterol de la sangre se encuentra en la cáscara de mandarina. Ahí se concentra 20 veces más la cantidad de compuestos llamados flavonas polimetoxilatados que en el jugo.
Se cree que estas sustancias ayudan a metabolizar mejor las grasas y triglicéridos depositados en el hígado”, afirma un estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry.
Los investigadores observaron en hámsters que al alimentarlos con 1% de los antioxidantes contenidos en la cáscara de mandarina (flavonas polimetoxilatados) se redujo sus niveles de colesterol de 40 a 32%.
También contiene pectina, una fibra soluble que ayuda a reducir el colesterol malo en la sangre.
Para obtener sus beneficios, expertos sugieren preparar un té con la cáscara. Deja secar la piel, cuida que se mantenga la parte blanca. En una taza de agua caliente agrega la piel y deja reposar por unos minutos. Bébelo como agua de tiempo por una semana.
2. Aterosclerosis. Investigadores de la Universidad de Western Ontario en Canadá, confirman que la mandarina contiene nobiletina, un flavonoide que se encuentra en altas dosis en la corteza blanca de las mandarinas y es 10 veces más poderoso que la naringenina para combatir la aterosclerosis.
La aterosclerosis es el endurecimiento de las arterias por acumulación de grasa. Provoca deterioro progresivo, disminución del flujo sanguíneo en el organismo, así como coágulos y hasta infarto.
Con la nobiletina se restaura la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina en el hígado y los tejidos periféricos, previniendo la aterosclerosis”, afirma Murray Huff director del grupo de investigación de la Universidad de Western Ontario.
3. Cáncer. El consumo habitual de este fruto cítrico ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer debido a los efectos del óxido nítrico.
Investigadores de la Kyoto Prefectural University of Medicine de Japón señalan que tomar jugo natural de mandarina todos los días reduce los riesgos de desarrollar cáncer de hígado."
El estudio, que duró un año, concluye que ningún paciente con hepatitis C que añadió jugo natural a su dieta diaria contrajo cáncer, a diferencia de aquellos que no tomaron esta bebida, desarrollaron cáncer de hígado.
4. Estreñimiento. Esta fruta es ideal para combatir el estreñimiento debido a que el componente que mayormente se encuentra en la mandarina es agua, con 88% por ración. Además aporta 2g de fibra dietética, concentrada principalmente en la parte blanca de la pulpa y la corteza.
5. Anemia. De acuerdo con National Institutes of Health, las mandarinas proporcionan la mitad de los requerimientos diarios recomendados de vitamina C (32mg por cada 100 g), nutriente esencial para absorber el hierro. Por lo que recomienda su consumo cuando se padece anemia por carencia de hierro."
Recuerda que el consumo habitual de mandarina también tiene grandes beneficios durante los meses de invierno, cuando son más frecuentes los resfriados y gripe.
Otros beneficios nutricionales:
> Al ser rica en fibra ayuda en caso de estreñimiento leve.
> Ideal para personas con hipertensión arterial.
> Ayuda a reponer líquidos cuando hemos practicado deporte.
> Rica en carotenoides y ácido fólico.
> Bajo contenido en sodio.
> Alto contenido en potasio y baja cantidad de azúcares.
Aquí una receta para preparar sangría de mandarina y manzana para 10 porciones. Cada vaso aporta 61 calorías.
Ingredientes:
1 taza de jugo de mandarina natural.
1/2 taza de una bebida tipo Ginger Ale.
1 taza de agua mineral.
2 tazas de Ades sabor natural.
2 cucharadas de jugo de limón.
2 manzanas, sin cáscara, en cubitos.
1/2 taza de gajos de mandarina.
1 durazno o chabacano, cortados en cubitos.
1/2 taza de hojas de hierbabuena.
1/2 taza de hojas de menta.
Preparación:
Mezclar en una ponchera todos los ingredientes líquidos bien fríos.
Agregar las frutas y las hierbas.
Refrigerar hasta el momento de servir.
Agregarse unos hielos si se desea.
Acompañar con cucharas para comer la fruta.
Tiempo de preparación: 20 minutos.