Scioli dijo que en caso de resultar electo mantendrá congeladas las tarifas energéticas y del transporte vía subsidios.
"Con Macri se viene el aumento de tarifas, es inevitable con las políticas que propone; conmigo hay garantía de que seguirán los subsidios, eso significa que no van a aumentar la luz, el gas ni el transporte", prometió el candidato K durante una recorrida por el partido de Berazategui.
La desesperación puede jugarle a Scioli una mala pasada, si es que en verdad va a cumplir con lo que promete en caso de ser Presidente.
Hay consenso entre los economistas en que los desembolsos destinados a mantener congeladas las tarifas es la explicación fundamental para el déficit fiscal, que algunos calculan entre 6% y el 8% del PBI.
Además, estiman que se trata de "subsidios mal direccionados", ya que en muchos caso quienes los perciben pueden pagar el precio correspondiente de la energía o del pasaje del transporte. Fue lo que expuso Gabriela Michetti y que el kirchnerismo utilizó en contra de Cambiemos.
En el equipo económico de Scioli lo saben, y hasta hicieron estimaciones de cuánto podría ahorrar el Estado con reducciones de subsidios "mal asignados". Ese ahorro, proyectan, podría financiar el costo fiscal de los incentivos para que el agro liquide la soja retenida y aporte una masa de dólares que engrosen las erosionadas reservas del Banco Central.
La contrapartida es, claro, un fuerte aumento de lo que pagan los usuarios por su servicios.
Los asesores económicos de Scioli, encabezados por Miguel Bein, calculan en unos $140.000 millones lo que el Estado gastará este año para mantener congeladas las tarifas de energía y transporte.
Para el año próximo, el costo sería mucho mayor, por un lado por la dinámica misma de la inflación; por el otro, por el componente dolarizado de las tarifas, que se vería alterado por una devaluación, inevitable quien quiera que sea Presidente.
Hasta ahora el déficit fiscal, provocado en gran parte por los subsidios económicos se ha financiado con emisión monetaria, con el consecuente impacto en la suba de precios.
La promesa de mantener congeladas las tarifas atentaría contra los principales objetivos del programa económico del mismo Scioli: bajar la inflación y estimular el ingreso de dólares.