"Este ataque no se dirige contra ningún grupo determinado ni contra ningún colectivo político. Es un ataque contra toda la nación", agregó Davutoglu.
Además, él anunció 3 días de luto oficial tanto por las víctimas del atentado de Ankara como por los soldados y policías muertos en los ataques de la guerrilla kurda en los últimos días.
Las detonaciones fueron tan fuertes que hicieron estallar las gruesas ventanas del edificio ferroviario y, en segundos, cientos de personas quedaban salpicadas por una lluvia de restos de cuerpos humanos.
"Es la peor tragedia terrorista en la historia de Turquía. Después de la explosión estuve cerca del lugar. Nunca en la vida vi una cosa igual. Había brazos, piernas y intestinos por todas partes. La gente acudió por la paz pero vio la muerte", dijo Faruk Bildirici, ombudsman del diario Hürriyet.
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Una fuente del Gobierno turco señaló que, si bien las investigaciones continúan, hay “obvias posibilidades” de que se trate del grupo yihadista Estado Islámico (EI), dado el parecido con otros ataques en los últimos meses: el del 05/06 —2 días antes de las elecciones— contra un mitin del HDP en la localidad kurda de Diyarbakir, que dejó 4 muertos, y el del 20 /07 contra un acto izquierdista en Suruç, que provocó 33 muertes.
Sobre este hecho llamó la atención el líder del HDP, Selahattin Demirtas, quien dijo: “Nos enfrentamos a un Estado asesino que se ha convertido en mafia”.
Dirigentes de su partido acusaron a “palacio” —es decir, el presidente Recep Tayyip Erdogan— de estar involucrado. Muchos kurdos y turcos de izquierdas acusan al Ejecutivo y a Erdogan de connivencia con el EI y otros yihadistas que guerrean en Siria, para derrocar a Bachar el Asad.
Uno de los asistentes llamó la atención sobre la ausencia de policías vigilando el mitin de Ankara, algo extremadamente raro en Turquía.
El Partido Popular Democrático prokurdo (HDP) se considera el objetivo del atentado. Forma parte de las organizaciones que participaron en la convocatoria de la marcha "contra la guerra y la violenta y hostil política del AKP (el partido en el gobierno y el del presidente Recep Tayyip Erdogan)" y cusa a Erdogan y los conservadores islámicos de haber atizado el conflicto con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha costado la vida a cientos de personas desde el colapso del alto el fuego en julio.
El cálculo que hacen los críticos de Erdogan es que el Presidente dirige al país hacia el caos para asegurar su poder, que corre peligro. En las elecciones del pasado junio , el HDP se convirtió en la primera formación política prokurda que entra en el Parlamento. La consigna de impedir que siguiera creciendo el poder de Erdogan le hizo ganar votantes, también fuera de las áreas de mayor influencia kurda en el sureste de Turquía. Su éxito impidió que el AKP consiguiese la mayoría absoluta.
Por la tarde, miles de personas tomaron las calles en multitud de ciudades turcas para protestar contra el atentado y contra la política del Gobierno en el tema kurdo. En algunos barrios de Estambul, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías.
Prohíben difundir imágenes del atentado
El Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía ha decretado una "medida temporal" que prohíbe a todos los medios difundir información relacionada con el atentado para prevenir "daños a la seguridad nacional o graves perturbaciones del orden público", según el comunicado reproducido por la agencia semipública Anadolu. Hasta ahora. los medios hacen caso omiso de esta orden, ya que siguen emitiendo información, entrevistas con figuras públicas o análisis. Durante 2015, RTÜK ha impuestos varios bloqueos informativos respecto a atentados terroristas, con un seguimiento desigual.