El abogado advirtió sin embargo que "lo más importante que pasó es lo que pasó sobre su teléfono". "Al analizarlo, se ve que la última llamada que tiene es del domingo 18 de enero a las 13:46. De allí para atrás no hay ningún llamado, lo cual es raro, porque a la gente le quedan registrados en los teléfonos. En la causa existen testimonios, por ejemplo de las diputadas (Patricia) Bullrich y (Laura) Alonso, además la secretaria de la UFI-AMIA, Soledad Castro, que declaran que el sábado el doctor Nisman se comunicó con ellas telefónicamente y por WhatsApp también", recordó.
La sospecha es que esos registros fueron eliminados por un experto capaz de no dejar rastros de la operación. Ese sujeto, todavía no identificado, habría estado en el departamento de Nisman la noche de su muerte para realizar la operación. "¿Por qué pensamos eso? Porque si bien la computadora tenía un software para acceder de manera remota, el celular no lo tenía, de forma tal que para poder hacerlo tiene que haber estado ahí", señaló el letrado.
"Estamos convencidos de que se enchufó algún hardware al celular, un sistema para extraer los archivos. La otra opción es que se bajó una aplicación que permita el borrado seguro de los archivos y después borró esa aplicación. Todos estos trabajos informáticos no los realiza una persona común. Los tiene que realizar un experto en informática", sostuvo.
En principio, todo señalaría al experto en informática Diego Lagomarsino, quien estuvo el sábado a las 20:30 en el departamento para entregarle a Nisman el arma que terminó con su vida. Pero esa no es la hipótesis de Romero Victorica: "No podemos asegurar que lo haya hecho él. Pero tampoco lo podemos descartar. Aunque yo no estoy pensando que haya sido el señor Lagomarsino".