Es por eso que el exministro de Agricultura "mandó esta semana a bajar carteles, tapar pintadas y desarmar equipos porque ahora el rumbo es otro", cuenta la nota.
La decisión de desistir de la competencia que monopolizan Florencio Randazzo y , principalmente, Daniel Scioli (a quien Julián desprecia por ser un porteño que se convirtió en gobernador) habría estado tomada para el 17/02, cuando Domínguez fue recibido por el papa Francisco.
La amistad con Jorge Bergoglio se había convertido en el capital político fundamental para la construcción de su candidatura. Para botón de muestra bastan los afiches de una revista parlamentaria que lo puso en tapa destacando su encuentro con el Sumo Pontífice.
"No extrañará que en los próximos días, cuando comience su campaña a gobernador, que Domínguez reciba el saludo, antes que nadie, de los obispos bonaerenses, porque este diputado tiene una relación especial con la Iglesia, más allá de sus convicciones personales -que comparte con otros conmilitones del peronismo, como la propia Cristina de Kirchner, Aníbal Fernández y otros- y por eso de todos sus movimientos emana un penetrante aroma confesional", señala el artículo de Ámbito Financiero.
De confirmarse la precandidatura de Domínguez en la provincia - que compartirá con el matancero Fernando Espinoza, el jefe de la ANSES, Diego Bossio, y otros- muchos veran convalidada una teoría que siempre se esgrimió en torno a la participación de Domínguez en la carrera presidencial: que apenas era una vidriera para instalarse en la provincia de Buenos Aires.