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Otra vez: "Acordamos sí, Acordamos no" con los holdouts

Otra vez la versión gubernamental consiste en que habrá acuerdo con los acreedores financieros litigantes, llamados 'holdouts' o 'buitres'. No es la primera vez que circulan los rumores entre funcionarios, motivo por el cual hay que andar con cuidado. Ahora la atención se encuentra apuntada hacia enero, cuando ya no estará vigente la cláusula RUFO que impedía hacerle a los demandantes una oferta diferente a la que habían aceptado quienes ingresaron a los canjes de titulos de deuda en 2005 y 2010.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hasta ahora no hay más que rumores, especulaciones, proyecciones sobre las consecuencias de un acuerdo financiero externo en el capítulo de la deuda pública en default. Se ignora si será como en la vez anterior, cuando tanta expectativa quedó finalmente trunca por decisión personal de Cristina Fernández de Kirchner.
 
Acerca de las especulaciones, hasta ahora voluntarismo puro, Rubén Rabanal escribió en el diario Ámbito Financiero (cuya posible transferencia futura al grupo Vila Manzano es otra versión, ya que estamos con los rumores):
 
"(...) Hay convencimiento en el Congreso, entonces, que para continuar con ese ritmo habrá otra sorpresa similar antes de fin de año. "Nadie nos pidió nada, pero estamos preparados para votar por lo menos hasta después de Navidad", le confesó un jefe kirchnerista a este diario.
 
El otro punto en duda es la participación que deberá tener el Congreso si el Gobierno decide acordar con los holdouts después del vencimiento de la cláusula RUFO en enero. De ese paso no habrá indicio alguno ahora, no puede haberlo, y si el Congreso se activa será recién para fin de enero, cuando la hipotética negociación esté terminada."
 
El matutino apuesta a esa posibilidad, y la consolida con una nota de Carlos Burgueño, quien lideró la versión del acuerdo la vez anterior, y va por la revancha:
 
"Daniel Pollack está dispuesto a abrir su bufete la primera semana completa de enero del próximo año para una primera reunión negociadora entre la Argentina y los fondos buitre. El abogado está dispuesto a que entre el 5 y el 9 de enero, las partes se crucen nuevamente en sus oficinas e inicien lo que, podría ser, la etapa final del conflicto generado luego del fallo negativo para el país en los tribunales de los Estados Unidos. Sería el primer encuentro formal entre las partes, ya sin la vigencia de la cláusula Rights Upon Future Offers (RUFO) (...)"
 
Para expresar sus intenciones, Pollack se comunicó informalmente en las últimas horas con los abogados que representan a la Argentina, Carmine Bocuzzi y Jonathan Blackman, los abogados del estudio Cleary Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H), y los que representan a los fondos buitre Robert Cohen (Elliot), Stephen Poss (Olifant) y Roy Englert (Aurelius). A todos les dio a entender que hasta 2015 no habrá novedades en su oficina, más allá de recibir a todos los fondos buitre (y holdouts) que no participaron del juicio que definió Griesa en diciembre de 2012 y ratificó en contra de la Argentina la Corte Suprema de los Estados Unidos en junio pasado; y que, según la decisión del juez neoyorquino, tiene ahora derecho para reclamar al país el mismo trato que Elliot, Olifant, Aurelius, MC Master y los 13 argentinos que fueron sumados a la causa y que también recibieron un fallo favorable. (...)".
 
En tanto, el diario BAE Negocios afirmó:
 
"Los presidentes del Grupo de los 20 volvieron a armar un comunicado contra los fondos buitre, en el que exigen que los países tengan defensas frente a los grupos especulativos. La exigencia, presentada en Australia, es que las deudas soberanas puedan defenderse. Reclaman apoyo de Estados Unidos. Argentina y Brasil pretenden incorporar un anexo al documento central, ya firmado en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
(...) “Teniendo en cuenta los desafíos que plantean los litigios y con el fin de fortalecer el orden y la previsibilidad del proceso de reestructuración de deuda soberana, acogemos con beneplácito trabajar en una acción colectiva y fortalecer las cláusulas de pari passu”, dice el texto, que agrega: “Hacemos un llamamiento para la inclusión del debate sobre los bonos soberanos internacionales y alentamos a la comunidad internacional y el sector privado para promover activamente soluciones al problema”.
 
Los principales impulsores fueron Argentina y Brasil, miembros del G20. (...)
 
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sería la encargada de llevar al plenario de presidentes las problemáticas de los países cuyos bonos soberanos cayeron en manos de “fondos buitre”, aunque habría una fuerte resistencia de los Estados Unidos a incluir el tema en la agenda oficial de esta cumbre. (...)".
 
¿La Administración Cristina apuesta a, obteniendo ese logro diplomático, considerarse "satisfecha", y entonces sentarse a negociar en Nueva York?
 
Esta cuestión aparece en un texto de Marcelo Bonelli en el diario Clarín:
 
"(...) Bruce Friedman y Benjamin Gedan iniciaron el lunes (10/11) la misión en Buenos Aires y que estaban volviendo a Washington con un borrador del “paper” confidencial sobre la situación política y económica del país. Los dos se encargan de seguir el “caso argentino” en la Dirección de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Friedman es experto en Argentina y ocupa la Subdirección del Departamento del Cono Sur y Brasil y su compañero de viaje, Gedan, monitorea exclusivamente al gobierno de Cristina.
 
Ambos escucharon quejas fuertes de los hombres de negocios contra la decisión de la Casa Rosada de entrometerse en los contratos privados, así como la política policial que lleva adelante el Gobierno para controlar la economía.
 
(...) Kevin Sullivan, el actual responsable de la embajada de EE. UU. en el país, fue el encargado de coordinar los encuentros secretos donde se habló de la gestión de la Presidenta.
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Según fuentes confidenciales, los apuntes del informe que la dupla lleva a la Casa Blanca incluyen las siguientes conclusiones:
 
– EE. UU. considera que no tiene sentido hacer un esfuerzo para mejorar la relación con el actual gobierno.
 
– También decidió trabajar para restablecer las relaciones políticas con Argentina solo después de que haya un nuevo gobierno en Buenos Aires. Incluso tuvieron contactos con los propios candidatos
 
– Argentina enfrenta fuertes desequilibrios macroeconómicos, que provocan la creciente inflación. (...)
 
– La ofensiva contra las multis de Estados Unidos forma parte del relato político para encubrir precisamente las concesiones a los holdouts. Este convencimiento de la Casa Blanca explica la decisión política de no responder las provocaciones. (...)".
 
Ahora, la gran pregunta es: ¿le resuelve los problemas a la economía argentina acordar con los holdouts?
 
Muy interesante lo que plantea Carmen López Imizcoz en el diario El Cronista Comercial:
 
"(...) El punto de partida, coinciden los analistas, de por sí no es bueno. Este año cerrará con una caída interanual del PBI que, según las últimas proyecciones de los consultados, se ubicará entre 1,5% y 2,6%. 
 
En tanto, y a pesar de la caída del consumo asociada a la recesión, la inflación real (entendiendo como tal el promedio de las mediciones privadas que difunde el Congreso) se ubicará entre 33% y 42%. Las reservas internacionales del Banco Central se situarán entre u$s 24 mil y 28 mil millones hacia el 31 de diciembre y la fuente genuina de divisas, el saldo de la balanza comercial, acumulado en el año, se ubicará entre u$s 5.300 millones y 9.000 millones.
 
"El no arreglo con los holdouts este año generó una profundización de la recesión, al agudizar la restricción externa", sostiene Rodrigo Álvarez, de Analytica. "El Gobierno eligió cuidar las reservas en detrimento de la actividad económica", agrega. "En 2015 las exportaciones serán menores y los vencimientos de deuda se duplican con respecto a 2014 por lo que, si no se logra un acuerdo con los holdouts, la necesidad de ajuste será mayor", prevé
 
(...) Considerando el éxito o fracaso de las negociaciones, para 2015, se avizoran dos escenarios extremos. 
 
Por un lado, uno optimista (o menos pesimista) si se alcanzara un acuerdo con los holdouts rápido y extendido a la totalidad de los acreedores, incluyendo a los que se encuentran bajo legislación de Nueva York, europea y local, es decir, por unos u$s 22.000 millones, lo que permitiría el acceso al endeudamiento externo. 
 
En este caso, las proyecciones privadas en materia de nivel de actividad oscilan entre una contracción leve del PBI (-1,2% fue el pronóstico más negativo) y una expansión acotada (+3% es la proyección de Bein & Asociados en caso de que en enero mismo se arregle con los holdouts). En este marco, la inflación se situaría entre 27,4% y 41% y el dólar oficial cotizaría a entre $ 10,5 y 13,4 hacia fin de 2015. 
 
Si, en cambio, el Gobierno no alcanza un acuerdo con sus acreedores, el panorama para 2015 lucirá aún más sombrío: será un año de mayor recesión e inflación. 
 
En términos de actividad, el PBI se contraería entre 2,2 y 3,5%; mientras que la inflación real se situaría entre 34 y 60%, aunque la mayor parte de los consultores la prevén entre 40 y 45%. En este contexto, el dólar oficial costaría entre $ 11,8 y $ 16,6 hacia fin de 2015.
 
"Dada la escasez de divisas, la Argentina se enfrenta a un escenario dicotómico para 2015", sostiene Gastón Rossi, de LCG, "que dependerá de lo que suceda con los holdouts". En caso de llegar a un acuerdo, "se podría relajar parcialmente el cepo y la economía dejaría de caer". En el escenario opuesto, "se profundizará la incertidumbre cambiaria y la economía seguirá en recesión", dice. 
 
"El arreglo con los holdouts permitiría acceder a financiamiento externo y al ingreso de divisas, que son muy necesarias para financiar importaciones y evitar una mayor recesión", explica Fausto Spotorno de OJF & Asociados. "Más del 90% de las importaciones que realiza la Argentina son de insumos, bienes de capital o piezas de bienes de capital", ahonda. 
 
"Por ello, cuando es necesario restringir importaciones por falta de divisas, hay un correlato en menor actividad económica", explica. "En estas condiciones, en 2015, sería deseable una inyección de divisas que permitiera evitar un ajuste adicional de las importaciones, pero para ello es necesario acordar con los holdouts", sostiene. 
 
"La principal vía de transmisión de un arreglo/no arreglo se vincula con el acceso al financiamiento externo", explica Eric Ritondale, de Econviews. Un potencial arreglo incentivaría el ingreso de capitales, permitiría la refinanciación total del Boden 2015 y de la deuda provincial en dólares que vence en 2015 y facilitaría el acceso al financiamiento externo para el sector privado. Esto permitiría quitar presión sobre el mercado cambiario y las reservas. "En caso de un no acuerdo, esperamos que el tipo de cambio oficial se atrase aún más y que se avance hacia algún tipo de desdoblamiento de facto", agrega Ritondale.
 
Sin embargo, la mayoría de las consultoras están trabajando con más de dos escenarios para 2015. Es que no alcanza con considerar que exista o no arreglo con los buitres. También será crucial si el alcance del arreglo, es decir, si incluirá a todos los holdouts o solo a los favorecidos por el fallo del juez Griesa. 
 
"En caso de que el arreglo se extienda a todos, el impacto será muy positivo en términos de la capacidad para acceder sostenidamente al financiamiento externo y suavizar la restricción externa", considera Ritondale, en sintonía con el resto de sus colegas consultados. 
 
En cambio, si el acuerdo solo alcanza a los favorecidos por el fallo de Griesa, sería "un paso más que contribuirá en esta dirección, pero quedaría a mitad de camino para resolver el asunto de forma definitiva, con lo cual el impacto sería positivo pero más moderado en términos de la baja de los diferenciales de tasa (que pagaría el país) y el acceso al financiamiento". 
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Otra variable relevante es el plazo temporal de negociación entre el Gobierno y sus acreedores. "El peor escenario es que no haya negociación con los holdouts hasta 2016 ni nuevo financiamiento o que haya una negociación larga y financiamiento externo no asegurado", evalúa Enrique Dentice de la UNSaM, que considera que "una cosa es un arreglo en enero-febrero y otra a partir de junio". 
 
En cuanto a la letra chica del acuerdo, los analistas coinciden en que no será crucial en el corto plazo, ya que el peso del arreglo recaerá en próximas administraciones. "Dado el perfil de los vencimientos a negociarse y el que ya está vigente, en el cual desciende el pago anual a partir de 2016, los efectos serán un tema del próximo gobierno", dice Dentice. 
 
No solo el tema holdouts afectará a la economía local de forma decisiva. "Debido a su importancia sobre las reservas, también es relevante lo que suceda en materia climática, ya que determina la cantidad de la cosecha y los precios internacionales de los commodities, que cayeron fuerte desde abril y se recuperaron parcialmente en las últimas semanas", enfatiza Rossi. 
 
"De cara a 2015, la clave ya no pasa solo por resolver la falta de dólares sino también el exceso de pesos", destaca Juan Pablo Ronderos de Abeceb. "La dominancia fiscal es tan importante como la restricción externa y el problema es que se potencian entre sí", por lo cual "hay que conseguir acceder a los mercados financieros, pero también es urgente cortar con el circuito que concluye en una emisión cada vez más acelerada", cierra."

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