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Usan al HIV para atacar la leucemia

Una terapia experimental que incluye el uso de células blancas infectadas con HIV podría instalarse como un tratamiento eficaz para conseguir la cura de la leucemia. Las investigaciones de Penn Medicine, dirigidas por el doctor Carl June, se centran en el uso de las propias células inmunes del paciente, conocidas como células T, un tipo de células blancas de la sangre y el VIH, el virus que causa el sida.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Médicos estadounidenses han logrado poner en remisión la leucemia de un hombre del estado de Utah gracias a una terapia experimental consistente en células blancas de la sangre infectadas con VIH programadas para reconocer, atacar y matar el cáncer.
 
A Marshall Jensen le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda a principios de 2012. Fue entonces cuando comenzó la búsqueda de un tratamiento eficaz y, después de viajar por todo USA para someterse a operaciones y procedimientos sin éxito, se enteró de que investigadores de la escuela Penn Medicine de la Universidad de Sistema de Salud de Pensilvania (University of Pennsylvania Health System) habían desarrollado un tratamiento experimental que mata el cáncer en pacientes con leucemia incurable, informa la página web de la emisora KSL. 
 
Las investigaciones de Penn Medicine, dirigidas por el doctor Carl June, se centran en el uso de las propias células inmunes del paciente, conocidas como células T, un tipo de células blancas de la sangre y el VIH, el virus que causa el sida. 
 
"Es un virus con discapacidad. Pero conserva la característica esencial del VIH, que permite insertar nuevos genes en las células", explica June. 
 
De acuerdo con el médico, la terapia experimental, llamada inmunoterapia de células T, funciona mediante la eliminación de miles de millones de células T de la sangre del paciente y a modificarlas genéticamente con una forma desactivada del VIH elaborada en laboratorio. Las células modificadas, ahora llamadas células CTL019, se cultivan en el laboratorio y se vuelven a infundir en el paciente. 
 
Esta modificación o reprogramación les permite a estas células identificar sus propias células malignas y, cuando se unen con ellas, tienen la capacidad de activarse y matarlas, explican en el Centro de Cáncer Abramson. 
 
June ha señalado que las células CTL019 son unos "asesinos en serie" que permanecen en el cuerpo en estado latente en el caso de que regrese el cáncer.
 
Contra el HIV
 
Una modificación genética en las células que generan la sangre en la médula ósea podría detener los efectos mortales que produce el HIV en los seres humanos. Consiste en modificar ciertas células de la sangre que tienen el receptor CCR5, ya que es por allí que el virus ingresa y deteriora el sistema inmunológico.
 
La investigación sobre el novedoso método es llevada adelante por científicos del Harvard Stem Cell Institute del Hospital General de Massachusetts y del hospital Infantil de Boston, en los Estados Unidos.
 
Los científicos prevén hacer uso de la tecnología Crispr Cas para modificar genéticamente las células de la médula ósea del propio portador de HIV para que produzca sangre sin el receptor CCR5, y así detener la posibilidad de que el virus ingrese en las defensas.
 
El virus, cuando comienza a declarar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido (SIDA), invade las células T encargadas de "avisar” a las defensas del organismo de que hay un intruso en el organismo, luego se replica y las mata.
 
Si bien la investigación está en etapa de desarrollo, los científicos aguardan la posibilidad de hacer pruebas en animales a corto plazo, y comenzar los ensayos de seguridad en humanos durante los próximos cinco años.
 
Para continuar con los avances, los científicos deben solicitar la autorización de fase 1 a las autoridades sanitarias de los Estados Unidos. De tener éxito, el método promete producir sangre HIV-inmunizada, ya que el virus no podría atacar a las defensas del organismo huésped.
 
El proyecto surgió por un antecedente en Berlín, Alemania, cuando un paciente que sufría de leucemia y era portador de VIH, recibió un trasplante de médula ósea de un donante no emparentado, cuyas células tenían la particularidad de no crear el receptor CCR5. El paciente se curó y los investigadores buscan replicar el fenómeno.
 
El problema que se presentó es que los riesgos de recibir células de donantes no emparentados es alto y requiere mucho tiempo de internación del paciente. Los científicos, ahora, buscan modificar las células del propio paciente para que no exista la posibilidad de rechazo.

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