Pero ¿por qué China quiere tener su propio sistema operativo fuerte? Y ¿será posible que éste, tal y como dice Ni Guangnan, reemplace en solo uno o dos años a Windows en las PC's de sobremesa, y en tres o cinco años a los líderes actuales en sistemas operativos en móviles?
El analista Jaime García Cantero invita a hacer una lectura política de este asunto. “A nadie se le escapa que todos los sistemas operativos dominantes del mercado, por supuesto Windows en escritorio, pero también Android, iOS y Blackberry en los dispositivos móviles han sido desarrollados por empresas norteamericanas. Y al margen del poder cada vez más fuerte que tienen los sistemas operativos para analizar comportamientos de los usuarios o, al menos, tener cierta sensación de qué ocurre en el mercado, no hay que perder de vista que en este momento el tema de la ciberguerra está muy presente y, en este sentido, una estrategia de seguridad nacional pasa por disponer de un sistema operativo propio”.
Como incide García Cantero solo hay que pensar, en el caso hipotético de que hubiera una ciberguerra, qué supondría para los países trabajar con un sistema operativo del enemigo. “No se sabe hasta qué punto el sistema operativo puede abrir puertas a este tipo de ataques pero está claro que da que pensar”. El riesgo, continúa el analista, no es que China trabaje en un sistema operativo propio, sino “cómo ‘incentivarán’ el uso de éste”, conociendo las prácticas del Gobierno chino en otros aspectos, como el control que ejercen del acceso a Internet a sus ciudadanos.
Además, no solo preocupa cuál será la política de China respecto al resto de sistemas operativos extendidos hasta la fecha sino también la propia actitud que las empresas chinas tengan ante el nuevo sistema operativo, empresas, por ejemplo, como Lenovo o Huawei, que no solo son destacadas empresas del presente sino “seguros líderes del futuro”, según el analista. Aun así, éste ve difícil que estos fabricantes tengan una actitud cerrada al respecto. “Veo poco probable que la creación de un sistema operativo chino pueda tener un impacto fuerte en la manera de actuar de estos gigantes ante otras plataformas de la industria”, añade García Cantero.
En cualquier caso, lo que está claro que es que la búsqueda de un sistema operativo fuerte, especialmente en el entorno móvil, “ya que en el escritorio estas plataformas ya no son tan poderosas como hace años”, es un deseo de muchos jugadores del mercado, recuerda García Cantero. Telefónica, indica, es uno de ellos, como lo ha demostrado con la apuesta por Firefox como una alternativa a la hegemonía de Android e iOS. “En el escritorio, además, el poder cada vez está más distribuido por la fortaleza que tiene Chrome, que es más que un navegador, es un sistema operativo en red, y el papel que han adquirido los jugadores de software libre. Así que el poder de Microsoft ya no es tanto”.
¿Es adecuada la estrategia que se ha marcado el Gobierno chino, de desarrollar un sistema operativo para escritorio para luego desplegarlo en las plataformas móviles? El analista no lo tiene tan claro: “Empezar por el escritorio para adaptar luego el desarrollo al móvil no es tan fácil. Si no que se lo pregunten a Microsoft, que lleva años intentando desarrollar un sistema operativo tan exitoso como el que ha tenido en los PC para el mundo del móvil y, aunque la última versión está mejor, lo cierto es que hasta ahora solo le ha ido regular”.