El NPD decidió no enterarse que Groll trabajó hasta noviembre de 2013 en el porno con el alias de "Kitty Blair".
Luego informó que abandonaba ese trabajo y abrió cuentas en Twitter y Facebook con su identidad real, publicando un manifiesto nacionalista y su compromiso con el NPD.
"Lo que me importa ahora no es desnudar mi cuerpo, sino las políticas contrarias al pueblo", desafió.
Pero los problemas de Groll surgieron cuando
alguien le hizo llegar a los ultraderechistas una película porno en la que
"Kitty Blair" tenía sexo con un actor negro:
"Kitty Discovers Sperm".
El movimiento racista y xenófobo no lo soportó.
De inmediato se creó una página en Facebook que reclamaba expulsar a Groll del NPD.
"Quienes venden su cuerpo por dinero y deshonran su raza no tienen sitio en nuestro partido", escribió un usuario.
Los líderes del NPD debatieron la crisis y decidieron cortar todo vínculo con Groll.
---------------
Una nazi XXX
-------------
"Ante la creciente inquietud en el partido, la cúpula resolvió declarar 'persona non grata' a la señora Groll", señaló en un comunicado el vicepresidente del NPD, Frank Schwerdt.
El ultraderechista aseguró al diario "Frankfurter Allgemeine Zeitung" que no era por la escena con el actor negro, sino porque el partido había comprobado el pasado porno de Groll. Una estupidez enorme: todos sabían en Alemania que Ina había sido "Kitty Blair", y ella misma nunca lo ocultó.
Pero las tonterías nazis fueron más allá: Schwerdt dijo que Groll nunca había sido tan cercana al NPD y que ella había "forzado" las fotos en las que aparecía con sus líderes.
El diario comentó, con ironía, que los políticos que aparecían sonrientes junto a Groll no parecían resistirse demasiado a su compañía.
El NPD devino en el hazmerreir de toda Alemania.
"En el cine porno recibimos con los brazos abiertos a participantes de todos los colores y todas las nacionalidades. No a los nazis", dijo el vocero de la industria erótica alemana, John Thompson. De esa manera él tomó distancia también de Groll porque ella se había asumido como nacionalsocialista.
"El izquierdismo que evoca el apellido de Peter Marx no le impedía estar al frente del NPD (Partido Nacionaldemócratico de Alemania), una organización política de clara inspiración neonazi. De entrada, las siglas del partido se parecen sintomáticamente a las del Partido Nacionalista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) de Adolf Hitler. En realidad, lo que ha hecho dimitir como secretario general del NPD a este Marx neonazi son las fotografías de una tarta en forma de pene tomadas en la fiesta de su cumpleaños 61. Tuvo lugar en febrero, en un bar de la ciudad de Sarrebruck (noroeste germano), y a la celebración acudió Ina Groll, apodada en la industria del porno como "Kitty Blair".
Al parecer, que se dieran a conocer los detalles sobre el menú de esa fiesta fue la gota que colmó el vaso en el NPD. “No es aceptable” tener un jefe que “celebra con porno”, se quejaron, por ejemplo, desde las juventudes del partido de extrema derecha. De acuerdo con los caprichosos criterios éticos del NPD, visiblemente ajenos al racismo que promueve, también resultaba intolerable que Groll hubiera protagonizado escenas de cama con hombres de raza negra. En palabras de militantes del partido, no se puede compaginar “la ideología nacional” con “copular con hombres de una raza extranjera frente a una cámara”.
[ pagebreak ]
“El nacionalismo puede ser sexy”
Cuando Groll comenzó a coquetear con el NPD no se sabía de esas escenas. Pero en febrero ya se tenía constancia de que Kitty Blair había ‘cometido’ esta suerte de imperdonable pecado para los ultraderechistas. Con el tiempo, y tras aparecer en la fiesta de Marx, esta excesiva promiscuidad de la ex actriz generó un insoportable “malestar en el partido”, según Frank Schwerdt, vicepresidente del NDP. De ahí que la formación neonazi haya declarado a Groll “persona non grata”.
De nada sirvió en política a la ex actriz el haber dado cuenta de esa intolerancia tan característica de quienes tratan de forjarse un futuro político en los extremos. Groll hizo un llamamiento a través de Internet para “frenar la avalancha de asilados”, se pronunció contra lo que ella identificó como “islamización de Alemania” y se refirió a las personas sin hogar como “asociales”. También fue vano su cándido eslogan según el cual “el nacionalismo puede ser sexy”. Sin embargo, la erótica del poder, y la del nacionalismo extremo, tienen sus límites.
De resultas, Groll sólo pudo soñar con tener un éxito similar al de la actriz porno, política y cantante italiana Illona Staller – más conocida como Cicciolina. Según se ha contado posteriormente, después de haber tratado de aliar en vano cine para adultos y política, Kitty Blair ha querido volver a las películas eróticas. Pero sabiendo de sus opiniones políticas, su regreso a las pantallas en los cines X se ha puesto cuesta arriba. Porque en la industria del porno los hay que están claramente en su contra. “No les damos la bienvenida a los nazis”, ha llegado a decir al respecto John Thompson, destacado productor de cine porno afincado en Berlín.
Cerca del Parlamento Europeo
Sobre Peter Marx, su dimisión ha sido una buena ocasión para despertar la hilaridad de algunos, sobre todo atendiendo a que comparte apellido con el filósofo y autor de Das Kapital. “Un Marx en el NPD, ¿Cómo de tonto se puede llegar ser?”, se preguntaba, por ejemplo, Sussane Mayer, columnista en el semanario Die Zeit. Menos gracia tiene, sin embargo, que los sondeos de intención de voto hagan pensar que el NPD vaya a entrar en el Parlamento Europeo tras las próximas elecciones paneuropeas de mayo.
En las pasadas elecciones generales germanas, celebradas en septiembre, esta formación logró un escaso 1,3% de los votos, un porcentaje que le impidió estar en el Bundestag, que obliga a contar con un 5% para poder gozar de representación parlamentaria. De cara a las elecciones europeas, ya no hay barreras de ese tipo, pues a principios de año el Tribunal Constitucional alemán decidió acabar con la barrera del 3% que se exigía superar para contar con escaños en la Eurocámara.
Puede que Marx, Groll y compañía hayan hecho el ridículo, pero el NPD aún seguirá dando que hablar. Los demócratas esperan que los neonazis vuelvan a los titulares en la prensa por la prohibición del que es su principal partido político. El Tribunal Constitucional aún tiene que pronunciarse sobre una iniciativa del Bundesrat, la Cámara Alta germana, que busca declarar ilegal el partido ultraderechista. Motivos para ello no faltan, aunque ya es demasiado tarde para tratar de incriminar ante los jueces del Constitucional el mal gusto en repostería.