Por otra parte, Atlético Rafaela, arribó a esa provincia para jugar a las 18, y mientras los jugadores de Colón estaban encerrados peleando por el pago de sus salarios, los jugadores de la “Crema” hacían la entrada en calor. De un lado insistían en que se jugaba más tarde; del otro se ajustaban a reglamento: el partido debía comenzar a las 18, a más tardar a las 18.15 teniendo en cuenta la tolerancia máxima.
El que tenía la decisión final era Darío Herrera, el árbitro, quien se amparó en el reglamento: los jugadores de Colón no estaban, por lo tanto el partido no podía jugarse. Eso quedó asentado en su informe, y ahora será la AFA la quién deba resolver el tema, sentenció ese medio. Los integrantes del conjunto que dirige Jorge Burruchaga se negaron a este cambio imprevisto y sobre la marcha derivó en la suspensión definitiva.
A este problema, según un cable de la agencias Noticias Argentinas, se suma al pedido de licencia del presidente Sabalero Germán Lerche por un problema de salud después de un arranque deportivo que no era el esperado por sus hinchas.
También, esa agencia señaló que en el actual conflicto se suman las demoras y cheques sin fondos para el pago de los sueldos, donde algunos referentes del plantel no cobraban desde hace siete meses.
El plantel profesional, entonces, empezó a inquietarse y asesorarse con el titular de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), Sergio Marchi.
Finalmente, los dirigentes de Colón intentaron negociar la venta de dos juveniles a Boca por una suma de 2 millones de pesos con el objetivo de poder salir de esta situación.