> Esas distorsiones tienen sesgo positivo para el relato: inflan la actividad, miniaturizan los registros de pobreza e indigencia, simulan incrementos reales del salario.
> Esta manipulación de la información pública fue notable en 2009, cuando los indicadores oficiales virtualmente negaron la crisis internacional.
> En cuanto al nivel de actividad, no debería extrañar que en los próximos meses se informen correcciones a la baja respecto a los datos ya difundidos.
> La realidad es que hoy el PBI no crece o lo hace muy poco y que nos encontramos en un claro cuadro de estanflación.
> En 2012, la Inversión Bruta Interna Fija cayó en torno a 7%, y este año habría una disminución adicional de al menos 4%.
> Las razones del enfriamiento económico cubren un amplio abanico que va desde aspectos estructurales —como el continuo cambio de reglas de juego, la degradación de los derechos de propiedad y el clima de negocios enrarecido— hasta aquellos puntuales —como el cepo cambiario, las trabas a las importaciones o las restricciones a las transferencias al exterior.
> El atraso creciente del tipo de cambio —si bien el ritmo de devaluación aumentó, la tasa de inflación aceleró más— ha provocado un importante deterioro competitivo para las industrias exportadoras.
> Por otro lado, las monedas de nuestros principales socios comerciales se depreciaron en mayor medida que el peso.
> Si algo faltaba, la notable caída de los commodities anticipa un 2014 sin viento de afuera soplando a favor de la actividad interna y extremadamente delicado en el plano cambiario.
> Tal como hemos sostenido desde principios del año 2011, la caja de dólares y el tipo de cambio seguirán constituyendo las aflicciones centrales de la economía hasta el último día de gestión K.
[ pagebreak ]
> Tan sólo por la caída de valor de la cosecha y del pago del cupón PBI, habrá el año próximo US$ 11.000 millones menos que los que se contaban hasta hace un par de meses.
> Para enfrentar este problema, el oficialismo no cuenta con otras ideas que no giren en torno a más restricciones e intervenciones al mercado.
> Pero esas trabas y controles no serán suficientes para resguardar la caja de un quebranto si se mantiene el atraso cambiario.
> Peor aun, todo hace pensar que se agravará.
> El gobierno hoy tiene poco margen para introducir modificaciones sustantivas al modelo económico que no demanden su íntegra reformulación.
> Tal como no se piensa aplacar el desborde del gasto gubernamental y se descuenta que no se podrá acceder al mercado financiero internacional por un buen tiempo, el gobierno seguirá financiándose con emisión monetaria, generando más presión inflacionaria y, consiguientemente, más atraso cambiario.
> Las trabas y controles, la presión tributaria, el atraso cambiario y la pérdida de mercados externos seguirán deprimiendo la actividad económica.
> El gobierno evita la implementación de una devaluación significativa porque es conciente de la desconfianza generalizada del público sobre la gestión económica y que ese ajuste, al arrastrar una recomposición de precios relativos, requeriría niveles de pericia técnica hoy ausentes en el funcionariado kirchnerista.
> Un desdoblamiento cambiario podría resolver algunos desequilibrios y ser una forma de encubrir, parcialmente, la devaluación buscada.
> Resumiendo: por ahora, entonces, sólo se puede prever un endurecimiento del cepo cambiario, del control del comercio exterior y del flujo de capitales; pasado octubre podría añadirse un desdoblamiento cambiario que aliviase la grave presión a la se encuentra sometida la caja de divisas.