El diario ha accedido a varios documentos que describen los esfuerzos de los servicios secretos por adaptarse al fenomenal crecimiento del caudal de información que circula por Internet. La agencia central de comunicaciones británica (GCHQ) lanzó con ese objetivo dos programas, Mastering de Internet (MT) sobre cómo dominar Internet, y Explotación de las Telecomunicaciones Globales.
Llos británicos han aprovechado que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones globales pasan por su territorio.
Y el GCHQ los ha interceptado con sofisticados programas informáticos con la ayuda de su homóloga estadounidense, la NSA.
Los británicos se han esmerado tanto que ya son capaces de acumular más información que los estadounidenses. Y dedican a 300 especialistas, frente a 250 estadounidenses, a analizar la acumulada. Según The Guardian, “una innovación clave es la capacidad del GCHQ de interceptar y almacenar enormes volúmenes de datos obtenidos de los cables de fibra óptica durante hasta 30 días de manera que pueden ser cribados y analizados. Esta operación, conocida con el nombre clave de Tempora, ha estado funcionando desde hace unos 18 meses”.
Según el rotativo, el GCHQ ha logrado acceder a las comunicaciones digitales que discurren por más de 200 cables de fibra óptica, la mayoría submarinos, responsables de «transportar» el contenido de los correos electrónicos, los mensajes de Facebook, la navegación por Internet o las llamadas telefónicas por todo el mundo.
Gracias a un programa en marcha desde hace 18 meses, denominado Tempora, los espías británicos pueden «pinchar» el contenido de hasta 46 cables a la vez y almacenar la información obtenida durante 30 días, que comparten con la inteligencia estadounidense. En ese tiempo, 300 analistas del GCHQ y 250 del NSA –según datos relativos a mayo del año pasado, tal y como cita «The Guardian»– revisan esas comunicaciones no filtradas, en busca de pautas o elementos que puedan estar relacionados con amenazas a la seguridad.
"La capacidad técnica de Gran Bretaña de pinchar los cables que transportan las comunicaciones globales hacen del GCHQ una superpotencia de la inteligencia", cree el diario londinense. Estas nuevas revelaciones llevan a un nuevo nivel las sospechas de cibervigilancia generalizada de las comunicaciones por teléfono en USA y de Internet a nivel global, según han desvelado esta semana The Washington Post y The Guardian.
El general Keith Alexander, director del NSA, ha limitado esta semana las escuchas telefónicas a 300 números el año pasado, y asegura que la cibervigilancia habría evitado más de 50 atentados terroristas contra USA, según explicó en su comparecencia este martes ante el Senado de USA. Del testimonio de un alto cargo del FBI han trascendido algunos ejemplos, como el un hombre de San Diego que intentó enviar ayuda financiera a un grupo terrorista somalí y que fue identificado a través de su registro de llamadas.
"El problema no es solo EE.UU.", explica Snowden al diario londinense. "El Reino Unido tiene mucho que decir, el GCHQ es peor que EE.UU.", asegura.
Según los documentos a los que ha accedido The Guardian, el GCHQ puso en marcha ya en 2007 un proyecto experimental denominado –gráficamente– "Dominar Internet" (Mastering the Internet). Pero, en 2009, los responsables de la inteligencia británica se quejaban de la necesidad de tener mayores capacidades tecnológicas para hacer su trabajo. "Le es cada vez más difícil al GCHQ adquirir las fuentes ricas de tráfico necesarias para apoyar a nuestros socios en el gobierno, las Fuerzas Armadas y en el extranjero", escribieron dos altos funcionarios de inteligencia en un documento, según The Guardian.
Así, los agentes británicos alardean de poder producir «más cantidad de metada que el NSA», en referencia a la información básica de las comunicaciones, como las páginas web visitadas, el origen y destinatario de una llamada, las horas de los mensajes o la duración de las llamadas. En general, según la información que ha ido trascendiendo esta semana, las agencias de inteligencia tienen la capacidad técnica para analizar y almacenar de forma masiva toda esa información. De esos barridos electrónicos quedaría excluido el contenido de las llamadas o de los emails, para lo cual sigue siendo necesario que obtengan una autorización judicial específica.
Las actividades del GCHQ estarían amparadas por órdenes judiciales dictadas bajo una interpretación amplia –excesiva para algunos– de los poderes de vigilancia pasiva de las comunicaciones y de espionaje en el extranjero que contempla la legislación británica. The Guardian cree que, además de los agentes del GCHQ, unos 850.000 empleados y subcontratados por el NSA en USA tienen acceso a las bases de datos de la inteligencia británica.