El interior del local de la agrupación kirchnerista evidenciaba paredes afectadas por el fuego, focos de luz rotos producto del calor, y vestigios de plástico quemado.
El bloque del oficialismo repudió los hechos vandálicos con el local de La Cámpora “cometidos por manos cobardes y anónimas, que claramente tuvieron la intención de incendiar el local donde funciona La Cámpora de Viedma y la agrupación Ramón Carrillo con propósitos que, cualquiera sea el que hayan buscado sus autores, daña al conjunto de la sociedad democrática”.
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A su vez pidieron un repudio por parte de las fuezas opositoras: “Hay fuertes indicios de la intencionalidad del hecho, motivo por el cual consideramos necesario que todas las fuerzas políticas y democráticas expresan su más enérgico repudio ante lo que indudablemente debe considerarse como un acto de intolerancia y violencia política”.
En el mismo sentido, el Bloque de Legisladores del FpV consideró que “la justicia deberá extremar todos los medios que estén a su alcance para encontrar rápidamente a los responsables, porque el episodio se inscribe claramente en un hecho con claros componentes políticos que a su vez nos conectan con prácticas violentas e irracionales”.
No podía faltar la mención a la Presidente Cristina Fernández como objetivo de un ataque contra su “proyecto”: Es “un atentado que busca amedrentar el espíritu de la militancia organizada y un ataque al Proyecto Nacional y Popular que conduce actualmente la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner”.