Austral además figuró como accionista de Epsur cuando se constituyó, contaba a su vez con un capital social de apenas $ 12.000 y elevó en agosto de 2003 a $ 500.000, un monto con el cual debería afrontar cualquier juicio que se le haya iniciado o se le inicie en el futuro por reclamos laborales o eventuales incumplimientos en los contratos de obra pública que ganó por al menos $ 3000 millones a nivel nacional.
La requisitoria de la UIF sobre Epsur y Austral Construcciones no fueron las únicas que recibió la Inspección General de Justicia por entonces.
También la Justicia pidió datos sobre la constructora de Báez mediante un oficio que, de inmediato, se elevó a la "secretaría privada". Sin embargo, la respuesta a ese oficio arrastra ya varios meses de demora.
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En el medio la IGJ cambió de titular, Marcelo Mamberti, hombre de Aníbal Fernández al actual Norberto Berner, de La Cámpora.
Según recuerda la Nación, el primer ROS de empresas del grupo Báez llegó a la UIF en 2005. Se trató de operaciones sospechosas como depósitos en las cuentas de Kank y Costilla y Gotti, empresas de Báez, en el banco de Tierra del Fuego
La UIF tomó conocimiento en 2006 del congelamiento en Liechtenstein de US$ 10 millones de Báez, llegados a un banco de ese país tras pasar por el Banco Macro y el Sud Bank & Trust de Bahamas. Los fondos fueron liberados.
Sobre Austral se sumó otra denuncia. La Unión Cívica Radical denunció en Santa Cruz que junto con “el negocio que favorece a Báez con la adjudicación de las obras también le entregaron el tapado de canteras como negocio paralelo” que representaron entre fondos nacionales y provinciales una suma de $1.200 millones.
La mayoría de esas adjudicaciones de obras fueron otorgadas a las constructoras de Báez, informa este 13/05 el diario Clarín.
“Es un negocio redondo, no sólo la repavimentación de la ruta se la adjudicaron a Austral Construcciones, sino que también las obras de canteras que ellos mismo generaron”, señaló la diputada provincial de la UCR Estela Bubola.
“En la mayoría de las licitaciones se observó a la misma empresa, que si no era Austral Construcciones se le adjudicaba a Kank y Costilla, propiedad también del mismo empresario”, agregó la legisladora que además destacó que el avance y la culminación de esas obras resulta muy difícil de corroborar.
En la denominada Ruta del Dinero K, también surgieron novedades. Hasta ahora se conocían las sociedades creadas en Panamá –presuntamente por Fabián Rossi, esposo de Ileana Calabró-, la cuenta de la firma Teegan inc en Suiza y un campo en Uruguay. Ahora el hijo de Báez, Martín Báez y el contador Daniel Pérez Gadín también habrían hecho vuelos a España donde se crearon otras tres empresas.
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Serían dos vuelos: el primero en noviembre de 2011. Estuvieron diez días. Salieron el 29 de noviembre de ese año en un vuelo de Iberia a la noche. Fue después de que el Grupo Báez tomara control de la financiera SGI (“La Rosadita”) que pertenecía a Federico Elaskar.
Según planillas de Migraciones a las que accedió Clarín, Pérez Gadín y Martín Báez volvieron a viajar juntos a España el 26 de mayo del año pasado en el vuelo de Aerolíneas Argentinas 1161 con destino a Madrid. Luego, se trasladaron París el 23 de septiembre del año pasado en el vuelo de Air France AF417 y regresaron juntos en el mismo vuelo trece días después.
En esas empresas españolas creadas por Daniel Pérez Gadín surge un vínculo inesperado: Los lazos con el Boudougate.
El nexo es Fernando Emiliano Córdoba, quien aparece como director de esas compañías y a su vez comparte una sociedad con Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro de Boudou y ex titular formal del grupo The Old Fund, que controlaba la imprenta.
Vandenbroele aparece en la empresa Temenos Hispania.
Ahondar en esos lazos terminaría configurando una megacausa de corrupción de alcances insospechados.