Tras el apuro con la muerte del Presidente Chávez la orden fue sacarlo del Hospital Militar al día siguiente (20 horas después) y llevarlo en una marcha popular hasta la Academia Militar. En esas horas se debieron hacer algunas cosas de rigor, entre las que se encontraba el comienzo del proceso de embalsamamiento y maquillaje del fallecido para que soportase los 15 días de espectáculo mortuorio, campaña para el Presidente No Votado, Nicolás Maduro.
El Presidente se encontraba en muy mal estado físico por lo que los servicios de una empresa funeraria reconocida tuvieron que ser requeridos para que el Presidente se viese “lo más parecido a la foto que sacamos el 15 de Febrero”. Mientras todo esto ocurría, salía por la puerta principal del Hospital Militar Carlos Arvelo un féretro vacío que les daría a los equipos de tanatólogos el tiempo necesario para preparar al occiso. Una vez llegado el féretro a la Academia Militar fue cambiado por el actual y pocos momentos después fue abierto el ataúd para que los fieles -e incrédulos- pudiesen ver la imagen del comandante, quien con boina roja, traje verde militar y un cinturón rojo que en letras doradas dice “Milicias”, es visitado desde su entrada a la capilla ardiente… (...)".