¿Cuál es el origen del enojo con la Presidente de la Nación?
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"(...) “La Presidenta de la Nación expresa su profundo pesar por la muerte de ciudadanos en la tragedia ferroviaria ocurrida en horas de la mañana de hoy y envía sus condolencias a los familiares de las víctimas”. Esas treinta y seis palabras, escritas en el lejano tono anónimo de los telegramas, fueron las únicas declaraciones de Cristina sobre Once. Fueron dictadas desde El Calafate. En El Calafate estaba Néstor Kirchner durante la primera marcha de Blumberg y en El Calafate estaban cuando el poder escapó con espanto de la foto de Cromañón. Cristina también levantó su muro de silencio frente a la aparición sin vida de Candela o con las víctimas del accidente aéreo de Sol en Río Negro: veintidós muertos. Mientras el Papa Benedicto XVI hacía llegar sus condolencias a los familiares de las víctimas de Once y el presidente paraguayo llegaba al país para brindar su apoyo a las familias de las víctimas, el silencio oficial se volvía más evidente.
"Ibarra no fue a la puerta de Cromañón para evitar una foto con los muertos ”, me recordó esta semana Beatriz Sarlo. “Y esa cobardía moral le costó la carrera política. Los Kirchner se quedaron en Calafate …” -Es que tienen un problema de reacción frente a las tragedias ...
-Es cierto, es muy extraño que su extrema sensibilidad para gobernar su imagen no pueda enfrentarse a eso … -Y es curioso, porque a la vez usaron la tragedia para su crecimiento, la muerte de Néstor acercó a la gente a Cristina ...
-Es una política narcisista, concluyó Beatriz. (...)".
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Jornada agitada
El Gobierno tomó con incredulidad y estupor los silbidos, abucheos e insultos de los familiares de las víctimas, durante el acto en Once, contra Cristina Kirchner, contra el ministro de Planificación, Julio De Vido, y contra la ministra de Seguridad, Nilda Garré, los que se repitieron luego en la Plaza de Mayo.
Cuando María Luján Rey, la madre de Lucas Menghini, una de las 51 víctimas de la masacre, habló del discurso que la Presidenta brindó el jueves en el predio de Tecnópolis y en el que se refirió al primer aniversario de la masacre, los asistentes comenzaron a silbar, abuchear e insultar.
Cristina Fernández de Kirchner se encontraba en su despacho de la Casa de Gobierno, donde había arribado a las 17:17, en helicóptero.
La Presidenta llegó a la Casa Rosada y se reunió con el director ejecutivo de la AFIP, Ricardo Echegaray; con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; y con el vicepresidente, Amado Boudou, para así agotar su agenda del día.
Boudou, con el 'caso Ciccone', no solamente ha sido el pionero en los reveses del 2do. mandato consecutivo de Cristina, y la demostración del mal ojo de la Presidente de la Nación en la elección de sus favoritos, sino también un ícono de los problemas que le provoca al Frente para la Victoria su deseo millonario de mezclar política & negocios, poder & dinero, Estado & codicia.
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Los empresarios
Imposible referirse al 22F y no mencionar a los hermanos Cirigliano, dueños de Trenes de Buenos Aires, beneficiarios durante años de relaciones muy cercanas a Néstor Kirchner, a Julio de Vido, a Ricardo Jaime, a Juan Pablo Schiavi, y a Cristina Fernández de Kirchner, obviamente.
"(...) Lo interesante es que esa posición no es sólo de los Cirigliano, la mayoría de los empresarios cercanos al kirchnerismo se disculpan explicando que se fundirían si no aceptaran lo que les impone el Gobierno, que lo tienen que hacer “por las cinco mil” o “por las diez mil” familias a las que emplean, incluso así justifican los retornos. En el caso de los Cirigliano, las versiones sobre valijas con dinero en efectivo que Jaime le llevaba directamente a Néstor Kirchner, como retorno de parte de los subsidios, fueron el comentario de corrupción más repetido de la era K hasta la muerte del ex presidente y la posterior salida de Jaime.
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Salvo excepciones de cinismo rayano con lo psicótico o de omnipotencia megalómana, casi ningún empresario oficialista deja de ponerse en posición de víctima: “Lo tiene que hacer por la supervivencia de la organización que comanda”. Todos saben que no es así o –dependiendo el caso– sólo así. Y la mejor prueba es que, además, reciben un premio muy superior al que obtendrían si vivieran de una rentabilidad sana de su empresa; y además se esfuerzan menos. Pero es una trampa en la que caen muchos de los que buscan el atajo o una salida más fácil, porque más tarde o más temprano quedan incinerados frente a la sociedad, en los casos más benignos, o van presos y cargan sobre sus conciencias muertes y severas consecuencias.
Así como todos los presidentes piensan que podrán ser reelectos para siempre o imponer un sucesor y así eludir los costos penales de sus eventuales responsabilidades, todos los empresarios oficialistas piensan que ellos lograrán despegarse a tiempo antes de ser arrastrados por el descrédito de la caída del Gobierno de turno, y repetir su despliegue seductor con el gobierno que lo suceda. Pero muy pocos lo logran; hace falta una combinación de capacidad y mucha suerte, que escasamente se dan simultáneamente. Sin contar con los casos de los empresarios amigos del Gobierno que caen o sufren serias pérdidas aun mientras el Gobierno continúa. Personas con un management más sofisticado que el de los Cirigliano tuvieron que abandonar la cúpula del empresariado después de ser las estrellas refulgentes del kirchnerismo y del menemismo.
Los empresarios oficialistas, que se vislumbran infalibles e inmortales, creen que los Cirigliano fueron muy primitivos: “Unos tanos que heredaron líneas de colectivos del padre y se metieron en algo que los excedía”, que “la hicieron mal”, por eso a ellos no les va a pasar lo mismo. Y creen que los Cirigliano estaban predestinados a terminar yabranizados porque no es lo mismo el negocio de los casinos o, incluso, del petróleo, que el riesgo que implica transportar millones de pasajeros todos los días.
Puede ser que, dentro de unos años, Cristóbal López llegue a ser como fueron Perez Companc o Fortabat. O actualmente Bulgheroni. Que cuando su fortuna traspase los 3.000 millones de dólares será respetado por todos y Kirchner se habrá transformado en un párrafo menor en su biografía.
Salvando las gigantescas distancias, el caso de Tinelli, de concretarse la venta de Ideas del Sur a Cristóbal López, podría ser otro ejemplo de victimización del cooptado: si no se pasaba al bando K “lo perseguiría la AFIP, la SIDE le armará carpetazos, los medios oficialistas lo desacreditarán”, etcétera, etcétera, etcétera.
Lo de los Cirigliano ayuda a la sociedad a tomar conciencia de que para que exista corrupción hacen falta dos: el empresario y el Gobierno. Pero también para que exista cooptación hacen falta dos: el Gobierno y el cooptado. Es cómoda la posición del Gobierno y los empresarios de echarle siempre la culpa al otro."