El Índice de Globalización del Yuan, del Standard Chartered Bank, tiene en cuenta los depósitos bancarios en yuanes en todo el mundo, así como los bonos en esa divisa comprados desde fuera de China y otros tipos de certificados, contratos comerciales y pagos con la moneda del gigante asiático.
China es el exportador más grande del mundo y la 2da. economía más importante, pero la falta de una convertibilidad total para el yuan, el control de capital y la dificultad para obtener acceso a activos en renminbi significan que no es una moneda oficial de reserva.
Eswar Prasad sí realizó una advertencia a Beijing: “A menos que el gobierno chino impulse significativamente su programa de liberalización de cuentas de capitales y a menos que los mercados financieros chinos se desarrollen rápidamente (...) me parece difícil concebir que el renminbi se convertirá en una moneda importante en poco tiempo”.
Gary Smith, presidente de instituciones oficiales en BNP Paribas Investment Partners, dijo que su “estimación de tenencias (actuales de yuanes) de los bancos centrales es de 0.5% o quizás menos (…) pero vamos hacia más de 10% en los próximos 3 o 4 años”. Su única incertidumbre es el tiempo, no el porcentaje.
El uso de la divisa china, en yuan, en el comercio exterior aumentó 50% durante 2012, según el índice de Standard Chartered Bank, una subida ocurrida pese a la inestabilidad económica mundial y a las pocas expectativas de un revalúo de la moneda china, siempre depreciada ante el dólar y el euro.
Este incremento da muestras de la mayor globalización del yuan, una tendencia que también ya verificable en diciembre de 2012, cuando el uso del yuan registró un nuevo récord con un crecimiento de 2,8% mensual hasta llegar a los 748 puntos, por encima de los 728 que alcanzó en noviembre.
Según detalla el informe, el mayor uso del yuan se debió principalmente al aumento de las reservas en yuanes acumuladas en Hong Kong, cuyo comercio con el mercado chino mantiene una tendencia al alza. Hong Kong sigue siendo una zona económica especial, transición en su traspaso del Reino Unido a China.
Para realizar el índice, el informe tiene en cuenta los depósitos bancarios en yuanes existentes en todo el mundo, los bonos en yuanes adquiridos desde fuera de China (lo que se conoce como bonos “dim sum”), además de otros tipos de certificados, contratos comerciales, así como los pagos realizados con el yuan.
El índice mensual seguirá para arriba cuando se conozcan los datos de febrero pues los bancos de Taiwán empezaron en esta semana que termina a operar también en yuanes.
De momento, China que su gran capital económica, Shanghai, llegue a ser uno de los principales centros comerciales, financieros y logísticos del mundo en 2020 y para ello pretende alcanzar la consideración de esa metrópolis como centro mundial del comercio de la divisa china en 2015.
Que Shanghai alcance su objetivo será un paso fundamental para la internacionalización del sistema financiero chino, dado que por el momento la Bolsa de Shanghai no consigue competir en importancia con las de Nueva York, Londres, Tokio o Hong Kong.
Obvio que todos estos temas se encuentran lejos de la comprensión del Frente para la Victoria. Pero no hay que desesperarse: no hay mal que dure tantos años consecutivos...