Las autoridades de la Facultad consideran que el sistema es "exitoso" porque la menor cantidad de ingresantes es beneficiosa para la calidad de la cursada.
El decano de la casa de estudios cree que el curso anual logra que los ingresantes estén "más maduros" y reduce la deserción.
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Así lo explicó Jorge Martínez, titular de la Facultad, consultado por el diario La Nación: "Una vez que los alumnos ingresaron, la deserción es muy poquita. Los profesores nos dicen que ya en primer año, con este sistema, los estudiantes están más maduros. Y en un plazo de siete años se recibe de médico el 92%".
"Por la infraestructura y las posibilidades que tenemos, no podemos aceptar a todos", dijo Martínez.
"En los primeros años de la cursada necesitamos suficientes cadáveres para las prácticas de los estudiantes, y después, trabajar con pacientes vivos. Tenemos un límite para poder garantizar una cursada de calidad", explicó.
En cuanto a ‘Comprensión de Texto’ se termina confirmando lo expuesto en el último informe de PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, por sus siglas en inglés).
El estudio internacional desarrollado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que se considera un estándar internacional aceptado, reveló en 2009 que los estudiantes argentinos tienen de 15 años tienen graves deficiencias a la hora de comprender lo que leen.
El 18/04 un informe del centro de estudios Idesa indicó que incrementar la inversión en educación, hasta llegar al 6% del PBI, constituye uno de los ejes centrales de la política educativa del kirchnerismo pero la calidad de la educación sigue en declive.
“Las crecientes brechas con países vecinos son muy ilustrativas. Sumar recursos a un sistema mal organizado sirve para potenciar el derroche, pero no para mejorar los resultados. Para revertir este rotundo fracaso es fundamental establecer reglas que premien el esfuerzo y la excelencia”, indicó entre otras recomendaciones.
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En Julio según datos de la Unesco, la Argentina es uno de los países de la región con más baja tasa de graduación en el secundario, lo cual habla de una situación alarmante.
Por entonces, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, celebraba que los estudiantes tomen los colegios, calificándolo como "un triunfo de la democracia".