¿Son los deseos del juez más viejo de la Corte (cabe recordar que Fayt nació el 1 de febrero de 1918, por lo que tiene actualmente 94 años encima, y más de una crítica por su avanzada edad) o la candidura es un hecho?
A poco de comenzar el 2010, y ya en vísperas de las presidenciales de 2011, Lorenzetti y Fayt salían al cruce de acusaciones del Gobierno de Cristina Fernández de gestar una candidatura presidencial junto al ex vicepresidente (y "traidor K") Julio Cleto Cobos.
El presidente del máximo tribunal consideró "absurda e insostenible" esa versión, al tiempo que Fayt rechazó que la Justicia sea un "partido político". Ratificaban así la independencia de la Justicia del poder político rechanzando las candidaturas.
"Fue tan absurda e insostenible que me pareció innecesario desmentirla", aseguró Lorenzetti sobre esa posibilidad en un mensaje publicado en su perfil de '
Facebook'.
Lorenzetti señaló que esa versión "surgió como un rumor, cuyo origen desconozco", pero remarcó que "la finalidad, en cambio, es previsible, porque se pretende afectar la imagen imparcial de un juez vinculándolo a una candidatura política".
El titular de máximo tribunal del país vinculaba el trascendido a la "idea de debilitar a los jueces mediante rumores políticos o la corrupción, o cualquier otra actividad incompatible con su función", aunque no identificó el orgen.
"No es nueva ni exclusiva de nuestro país, e incluso parece ir en aumento, dada la importancia que está teniendo el Poder Judicial en todo el mundo. Lo importante es ser independiente también respecto de los inevitables rumores", señalaba.
Aunque también aclaraba que "según nuestra tradición histórica, no es malo que un juez se dedique a la política, y así lo demuestra el busto de homenaje a Figueroa Alcorta, en la sede del Palacio de Justicia, por su actuación en los tres poderes del Estado".
"Sin embargo, si uno tomara esa decisión, debe decirlo claramente. Hasta tanto eso no suceda, no hay que creer en los rumores y sí, en cambio, en que seguiremos trabajando por cumplir nuestra función en la Corte Suprema de Justicia", explicó.
Por su parte, Fayt aclaraba que el Poder Judicial "no es un partido político", contestando a distintos sectores del oficialismo, encabezados por el entonces vivo ex presidente Néstor Kirchner y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
Por aquel entonces, según el propio Fayt, el Gobierno mostraba su fastidio con varios fallos desfavorables, como, ocurrió con las reservas del Banco Central.
Ahora la situación no es menos complicada para el Gobierno. Podría inclusive hablarse de extremos. Sin embargo, es la batalla con el multimedios 'Clarín' en la Justicia la que se impone actualmente, sobre todo, después del alivio momentáneo que otorgó ayer al Gobierno de Cristina Fernández la Justicia norteamericana.
En ese marco, Lorenzetti parece jugar a dos puntas. "
El que diga que sabe cómo va a actuar Lorenzetti, miente", resumen en su entorno según la
revista 'Noticias'. Todavía no dio ninguna señal clara que permita vislumbrar cuál es su posición con respecto a la Ley de Medios, y ello genera mal humor tanto en el Gobierno como en el Grupo Clarín.
Su relación con el Gobierno es mala, pero no está rota. Lorenzetti se reúne habitualmente con Cristina y los encuentros se mantienen, la mayoría de las veces, bajo un cuidado y estricto hermetismo. Incluso, encabezaron juntos el acto por el bicentenario de la sanción de la Ley Sáenz Peña.
Con Clarín, la situación es igual de contradictoria. En lo discursivo, el juez parece estar cerca del Grupo y, en cada declaración pública, denuncia las "presiones" o "persecuciones" que sufre la Justicia, en clara referencia al Gobierno, pero sin nombrarlo de manera explícita. Sin embargo, el famoso 7D es una construcción de la Corte, y no del kirchnerismo.
Además, el máximo tribunal derribó la principal estrategia de Clarín. El Grupo apuntaba a dilatar la resolución de fondo hasta después del 2015. Con la fecha de vencimiento que le reafirmó, obligó al multimedio a rearmar su estrategia con más premura de la que le hubiera gustado.
En cambio, en la interna de la Corte, todos ubican a Lorenzetti dentro de los 'clarinistas', entre los que estarían el propio Fayt, Juan Carlos Maqueda y Enrique Petracchi. Del otro lado, más cercanos al oficialismo, se ubican Raúl Zaffaroni y Elena Highton de Nolasco. Y en una posición más indefinida, Carmen Argibay. Sin embargo, para sorpresa de quienes lo anotan dentro del equipo de Clarín, el presidente de la Corte repite siempre a quien quiera escucharlo: "A mí no me va a presionar ningún gobierno, y mucho menos una empresa".
Ocurre que los dos sectores en pugna necesitan seguridades que Lorenzetti no da. Apela, en cambio, a la característica que, dice la revista, más lo define: la prudencia extrema.
¿Una cualidad que le falla a Fayt?
Pues, muchos dicen que es una característica que requiere su investidura: una actitud prudente y circunspecta. Pero también hay quienes creen que es una estrategia de poder, una manera de mantenerse en un lugar que le permita, luego, dar el salto a la arena política.
En los tiempos de la 125, antes de las desmentidas mencionadas anteriormente, dicen que Lorenzetti se reunió con un amigo y le preguntó: "¿Cómo me ves de Presidente?". "Muy bien, estás haciendo las cosas como corresponde", le respondió su interlocutor creyendo que Lorenzetti hablaba de su cargo en la Corte. "No, como presidente de la Nación te digo".
Jurista de 57 años, oriundo de Rafaela y de larga trayectoria en el ámbito académico, Lorenzetti fue propuesto y designado como juez de la Corte a fines de 2004 por el entonces presidente Néstor Kirchner. Asumió como presidente del máximo tribunal el 1º de enero de 2007 en reemplazo del veterano Enrique Petracchi. Ese mismo año asumió la vicepresidencia Highton de Nolasco y ambos fueron confirmados a fines de 2009 para un segundo mandato que comenzó a regir el 1º de enero de 2010, un mes antes de que Lorenzetti negara sus intenciones de candidatearse como presidente de la Nación en 2011.