Un miserable el hoy senador nacional.
Cirino estuvo 4 años preso en Marcos Paz por el único delito que, recién egresado de su carrera universitaria, consiguió trabajo en el Ejército como analista de información (iba a ingresar a la Cancillería pero la vacante había sido ocupada y debía trabajar para conseguir un sustento), habiendo sido enviado a una dependencia de Inteligencia (Batallón 601), donde, por hablar en inglés y tener una formación académica era enviado periódicamente a la embajada estadounidense. donde su nombre quedó en cables diplomáticos desclasificados precisamente 4 años atrás, lo que provocó una caza de brujas en su contra: detención y prisión por haber pertenecido al 601.
Mientras tanto, en una situación similar, el secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina, Gerardo Martínez, continuó frecuentando a la Presidente de la Nación, ministros del Ejecutivo Nacional y viajando por el país y el exterior.
Denunciado por su pertenencia al 601, Martínez consiguió un lógico fallo favorable de parte del juez federal Ariel Lijo: haber pertenecido al 601 no amerita en sí mismo la comisión de un delito, pero entonces ¿qué hacer con Cirino? La contradicción era manifiesta y fue liberado.
¿Quién le devuelve los 4 años en prisión sin un proceso judicial que garantiza su derecho a defensa? ¿Quién podrá resarcirlo del daño moral, y del económico? La Argentina K, dominada por el ladriprogresismo ridículo, es precisamente así: se aferran al odio del pasado, recuerdan solamente a sus víctimas pero no a sus victimarios, construyen una falsa historia sobre los acontecimientos y fabrican sus retaliaciones permanentes. Con el derrumbe del Frente para la Victoria, la historia argentina tendrá que volver a escribirse en un espacio que recupere la República, que por el rumbo que va con Madres, Abuelas, HIJOS y CELS resulta imposible, a causa de las heridas abiertas permanentes que impiden construir un futuro.
En tanto, bienvenido a casa Julio Cirino. Que él pueda reconstruir su vida y vencer la tentación de odiar a todo el ladriprogresismo que desparramó tantas mentiras sobre su desempeño profesional cuando era apenas un joven egresado de la facultad.