La joint venture de Deloitte en China (Deloitte Shangai) ya se enfrenta a una demanda de la SEC por negarse a entregar documentos relacionados con Longtop, uno de los fraudes contables de China más espectaculares del año pasado. La empresa conjunta no sólo argumentó que la SEC no puede exigir ciertos documentos, sino que su revelación podría acarrear severas penas en China por contener "secretos de estado" - aunque no está claro por qué Longtop estaría en posesión de estos.
Ahora que han sido todas notificadas, el resto de las grandes auditoras podrían sufrir la misma suerte que Deloitte.
En el peor de los casos, la SEC podría despojar a los auditores de su capacidad para suscribir y firmar las cuentas de las empresas que cotizan en USA. Eso no solo afectaría a las empresas chinas, sino también a las multinacionales que utilizan una estructura conjunta con un socio chino para explotar el mercado local. Aquellas empresas chinas que no puedan encontrar un auditor aprobado en USA -hay unos US$ 66 mil millones “cotizados” en acciones de sociedades chinas tan sólo en el Nasdaq- puede causar que sus acciones dejen de ser cotizadas en esos mercados.
Para China, esto podría parecer un pequeño precio a pagar por la defensa del país ante posibles espías extranjeros. La intervención de cualquier tipo nunca es bienvenida. Le ha tomado muchos años a la SEC poder controlar los números chinos. Las autoridades chinas podrían incluso considerar salirse de USA como un impulso para su propio mercado interno de valores.
El problema es que, a pesar de las aspiraciones de China de crear sus propios monstruos de la contabilidad y la auditoria, la realidad es que los contadores domésticos todavía carecen de credibilidad. Los auditores chinos tienen poca práctica con las estructuras accionariales, varias veces extravagantes, comunes a las empresas chinas que cotizan sus acciones en el extranjero.
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Como ya han aprendido los sectores de la tecnología, la banca y la manufactura de China, lo mejor para adquirir experiencia es abrir, no cerrar, por lo menos, al principio.
Lo que no puede sorprender es que haya represalias. A los "big four" también los aprietan desde Beijing.
A medida que la fecha de vencimiento de sus acuerdos de joint venture (JV) se acerca en China, las Cuatro Grandes firmas mundiales de contabilidad esperaban que se les permitiera extender los términos de sus cuerdos de JV. Sin embargo, según una variedad de medios, las autoridades chinas se han mantenido firmes en la expiración forzando a las 4 empresas a convertirse al mismo modelo que practican las empresas locales.
Estas nuevas exigencias reglamentarias podrían significar que las 4 empresas deben ceder las estructuras de JV y convertirse en sociedades de responsabilidad limitada y sus socios deben tener las calificaciones contabilidad chinas.
Vale la pena mencionar que la dirección que los reguladores chinos quieren tomar están en línea con las prácticas internacionales. En la mayoría de los países las 4 grandes son de propiedad de socios locales, que operan más como una franquicia que una típica empresa multinacional. Sin embargo, el cambio político también le trae a las 4 empresas serios desafíos, especialmente cuando la industria china de la contabilidad es todavía muy joven.
Hay dificultades en la conversión de los auditores extranjeros en los 4 grandes según el requisito de China, ya que los exámenes contables del país se encuentran entre los más duros y son ofrecidos en chino. La tasa de aprobación de esos exámenes está muy por debajo del 20%, según Reuters.
USA ha tratado de negociar con China sobre el ofrecimiento de las pruebas de contabilidad en Inglés, pero no ha resultado en nada, de acuerdo con un escrito reciente de Paul Gillis, un miembro del U.S. Public Company Accounting Oversight Board Standing Advisory Group.
Los países occidentales le prestan mucha atención al posible cambio de las 4 grandes en China, pues la reforma llega en un momento delicado, cuando las empresas chinas cotizadas en el extranjero (especialmente en los mercados de valores de USA) se enfrentan a una serie de escándalos de auditoría y son importantes recomendaciones por los vendedores a corto plazo. Cualquier reducción en la capacidad de auditoría de las 4 empresas aumentaría las preocupaciones de los reguladores occidentales y los inversores sobre la integridad de la auditoría china.
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También hay preocupación en la sede mundial de las 4 grandes porque tendrán menos control sobre sus prácticas en China, si estas estarán sujetadas a los socios chinos en el futuro.
“Si el cambio en la estructura de las sociedades de auditoría afloja sus lazos con los Estados Unidos, los retos para el programa de aplicación de la SEC en China se incrementará”, dijo William McGovern, socio de la firma de abogados de la unidad de Kobre & Kim en Hong Kong. La Comisión del Mercado de Valores de USA (SEC) ha encontrado previamente un error cuando solicitó información de auditoría de la unidad china de Deloitte Touch Tohmatsu (Deloitte), una de las 4 grandes empresas que hizo el trabajo de auditoría para Longtop, empresa cotizada en USA.
Con el tiempo corriendo, las cuatro grandes empresas ahora están ocupadas negociando con Beijing, esperando que las autoridades hagan algunas concesiones y les permitirán mantener los papeles de sus socios extranjeros por unos cuantos años más durante el período de transición.
Las autoridades pueden considerar la concesión de la licencia de Contador Público Certificado Chino a algunos socios de las 4 grandes de Hong Kong y de Taiwán, con base en el reconocimiento de sus credenciales extranjeros. Esta solución no sólo permitirá a los socios extranjeros terminar sus carreras, sino que también permitirá a los socios locales ganar más experiencia y estar más preparados para la dirección que las empresas tomaran en el futuro, escribe Gills en su blog.
Tres de las cuatro grandes firmas – Deloitte, KPMG y Ernst & Young – verán a sus 20 años de acuerdos de JV expirar a finales de este año. PricewaterhouseCoopers formó una nueva empresa durante la fusión de Price Waterhouse/Coopers, y Lybrand, y su acuerdo de JV llegará a su fin en el 2017.