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Los tiempos de "No soy mago" Galuccio no son los de Cristina

El CEO de YPF, "No soy mago" Miguel Galuccio, presentó el martes 06/06 un "plan estretégico" que hace 28 días prometió que iba a ser dado a conocer en 100. Los tiempos se habrían adelantado dadas las urgencias políticas de un Gobierno necesitado de recuperar la agenda.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Miguel Galuccio aseguró que no "es mago", aunque su apodo indique lo contrario. El CEO de YPF reconoció que revertir la declinación en la producción y las reservas de hidrocarburos en el país no es un objetivo que se pueda cumplir "de la noche a la mañana"
 
Ante el auditorio que se convocó en el coqueto hotel Sheraton, Galuccio presentó un "avance" del "plan estratégico" que la recientemente expropiada petrolera desarrollará durante los próximos 5 años. 
 
Y aunque Galuccio asegure que nada puede hacerse "de la noche a la mañana", quedó probado que el gobierno de Cristina Fernández no tiene la misma paciencia que el ingeniero, a raíz de sus urgencias políticas. 
 
De otra forma no se explica por qué Galuccio terminó presentando este martes una estrategia que hace 28 días prometió que iba a ser dada a conocer en 100. 
 
En Cómodoro Rivadavía, lugar simbólico si los hay para la industria del petróleo (allí se descubrió por 1ra vez crudo en 1907) Galuccio anticipó el 7/5 que "en los próximos 100 días estará listo el plan estratégico de la compañía".
 
72 días antes de lo previsto, Galuccio se encontró junto a Cristina Fernández presentado un "avance" de aquel plan estratégico (ver nota relacionada).
 
Galuccio debería reconsiderar eso de que no es un "mago", ya que pudo convertir esos 100 días en muchos menos. Resulta difícil pensar que un técnico de la experiencia del CEO de YPF haya incurrido en un error de cálculo. 
 
Está claro que los tiempos se adelantaron. ¿Qué pasó? Para el Gobierno se volvió imperioso un cambio de agenda dominada por los problemas con el dólar que muchos adjudican a una "mala praxis" por parte de las autoridades. Además hay cierto malestar que se materializó con los cacerolazos en barrios porteños días atrás.
 
Por otro lado, las encuestas muestran, aún después de la expropiación de YPF, que el desgaste en la imagen de la Presidente no se detuvo. 
 
YPF, con todo su simbolismo, aparecía como el instrumento para sacar de foco los problemas que atormentan al Gobierno en varios frentes (revelaciones por la tragedia de Once, la posibilidad de no imponer a su candidato a la Procuración General, un nuevo paro agropecuario y, por su puesto, la crisis cambiaria),
 
La semana pasada se presentó un lapidario informe sobre los "hallazgos de la intervención" de la petrolera,con fuertes cuestionamientos a Repsol, algo que se tenía reservado para estos días. 
 
Por ese apuro, se explica que lo que este martes se dio a conocer en el Sheraton haya sido "un avance" del plan, tal como señala el documento que fue remitido a la Comisión Nacional de Valores. Galuccio no dio mayores precisiones sobre cómo se alcanzarán los objetivos buscados. 
 
Tampoco se anunció qué empresa se asociará con YPF para aportar el caudaloso capital necesario para desarrollar nuevos yacimientos. Según los comentarios que trascendieron las paredes de los despachos oficiales, la Presidente había ordenado que en un corto plazo se anunciara, en lo posible, la sociedad con una petrolera americana. Eso no pasó. 
 
¿Ayudará este anuncio levantar la imagen del  Gobierno? Difícilmente la presentación del "avance" del plan estratégico cause un mayor impacto que el anuncio de la expropiación. Mucha de la efervecencia de aquellos días se aplacó antes de que la Casa Rosada pudiera capitalizarla. 
 
Por otro lado, ¿podrá la nueva conducción de YPF tener éxito con la política pisándole los talones? La designación del viceministro de Economía, Axel Kicillof, en el directorio como una suerte de comisario deja espacio a ese interrogante.

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