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YPF: Lo que quedó después de la espuma

A casi un mes de la sanción de la ley que dio al Estado el 51% de las acciones, cómo procurará la petrolera el "autoabastecimiento" prometido es todavía un misterio. Los acuerdos con las grandes petroleras aún no llegan. La incertidumbre de las provincias petroleras. Por qué Repsol puede ser un problema para la conducción de la compañía.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En menos de 20 días se anunció y aprobó el proyecto para que el Estado se quede con 51% de las acciones que la española Repsol tenía en la petrolera YPF. A casi un mes de la sanción de la ley, mucho del fervor desatado por aquella expropiación ha desaparecido. 

Mucho tiene que ver, probablemente, con la falta de definiciones concretas respecto al futuro de la compañía y a cómo se alcanzará el "autoabastecimiento" prometido en el proyecto ampliamente apoyado por diputados y senadores. 

Miguel Galuccio, un hombre que trabajó en YPF durante los 90, pero que desarrolló la mayor parte de su carrera en el exterior, fue nombrado gerente general de la petrolera y será coronado como Presidente de la misma en la próxima junta de accionistas que se celebrará el 4/6. 
 
Galuccio prometió semanas atrás que "en 100 días" presentaría el "plan estratégico a 5 años" de la petrolera. 
 
Hasta el momento, la nueva gestión, que incluyó una intervención que comandó el ministro Julio De Vido, el padre de la crisis energética argentina, anunció aumentos en la producción de gas y combustibles que consiguió elevando el uso del potencial de la capacidad instalada de la compañía.
 
Galuccio, en tanto, tiene en mente el proyecto de "rejuvenecer" pozos en actividad para poder sacarles más petróleo y gas del que ofrecen actualmente. Trascendió que el Gobierno, que no ha podido capitalizar en la magnitud que esperaba la nacionalización de YPF, estudiaría obtener de la Anses y de bancos los recursos necesarios para el 'lifting' de los pozos. Nadie confirmó ni desmintió tal información. 
 
Sobre exploración y la explotación de nuevas reservas se sabe nada aún. 
 
Está claro que hacen falta miles de millones de dólares para poner en marcha un plan de mediano y largo plazo cuyos resultados conduzcan a la Argentina a recuperar niveles de producción que le permitan el "autoabastecimiento", que no es otra cosa que la reducción de los enormes volúmenes de productos importados para satisfacer la demanda que actualmente es un problema en un contexto en el que faltan dólares.
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YPF no tiene ese dinero. Ni siquiera resguardando los dividendos que el Gobierno se niega a repartir. Los recursos deben venir de afuera. Pero las condiciones actuales no serían atractivas para el desembarco de importantes 'players' de la industria, que sin embargo ya se sentaron a conversar con De Vido. Exxon y Chevron son objeto de deseo en la Casa Rosada. 
 
Cuáles son esas condiciones será uno de los temas principales que seguramente la Ofephi, el grupo de provincias petroleras revitalizado con el conflicto con Repsol, tratará en su próxima reunión que, tentativamente, se realizará esta semana. 
 
El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, es el más vehemente de ese conglomerado a la hora de pedir por "nuevas reglas de juego" que seduzcan a las grandes petroleras a invertir. Neuquén tiene la principal cuenca gasífera en un país cuya matriz depende en más de la mitad de ese hidrocarburo. Además, en la provincia patagónica se concentran los recursos de la formación 'Vaca Muerta', la esperanza del futuro energético local. 
 
Mejores precios y otros tipos de ‘seguridades’ son reclamos históricos de Sapag. Sólo de esa forma se estimularía el interés para poner miles de millones de dólares en 'Vaca Muerta' o cualquier otra zona de exploración, por caso, el Mar Argentino. 
 
Un directivo de la petrolera argentina Medanito, aseguró que el Gobierno accedería a reconocer mejores precios para incentivar la producción. Eso tiene un costo para una administración que se negó durante años a aumentar lo que se le pagaba a los productores locales, desincentivando la inversión y mientras por la ventanilla de las importaciones otorgaba precios varias veces superiores.
 
En la próxima junta de accionistas, YPF tratará la designación de sus nuevas autoridades, pero no tratará la distribución de las utilidades generadas durante el año pasado. Y si de accionistas se trata, Repsol promete convertirse en una molestia para la nueva administración de YPF y para el Gobierno Nacional. 
 
Es que tras la expropiación, la empresa española se quedó sólo con el 6% de las acciones de la compañía. Pero su presidente, Antonio Brufau, señaló que a ese paquete habría que sumarle otro 6% que la familia Eskenazi adquirió con préstamos de la misma Repsol. En la empresa española estiman que los Eskenazi no podrán hacer frente a esa deuda, y que con la porción en juego Repsol sumaría 12% del paquete y tendría al menos un sillón en el directorio de YPF. 
 
Se presume que de esa forma Repsol intentaría forzar al Gobierno a que compre su parte, ya que no le haría ninguna gracia t a éste tener a la empresa española respirándole en la nuca.

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