En ese primer período Racing apenas tuvo una oportunidad por un tiro cruzado de Gio Moreno desde la derecha, pero Agustín Marchesín y voló y atajó. Claro que los 35 se produjo el 2-0, previsible por entonces.
Matías Fritzler se anticipó y jugó para Pavone, quien le ganó en la carrera a los defensores y resolvió ubicando la pelota abajo y a la izquierda de Saja. Racing, forzado por las circunstancias, encaró el segundo capítulo como si fuera un mal equipo de potrero y pagó caro su revés ante un adversario con todas las letras, y que inclusive estuvo iluminado.
El visitante a pesar de todo pudo haber descontado a los 11 minutos, cuando Moreno envió un buscapié al érea valiéndose de un tiro libre y tras un rebote Licht disparó cerca del palo derecho.
Pero más allá de esta llegada aislada, Lanús manejó los tiempos tanto en defensa como en ataque y cuando volvió a pisar el acelerador conquistó un tercer gol, a los 19 minutos, en una maniobra elogiable: tras una elaborada acción colectiva, Romero se filtró en el área por la derecha y con gran categoría definió por encima de Saja.
Con el partido liquidado, Lanús bajó las revoluciones y quedó en evidencia la impotencia de La Academia. Hasta que a los 39 Valentín Viola, que había ingresado en el segundo tiempo como una de las variantes que no lograron torcer el rumbo del pleito, pudo encarar por la derecha y, rebote mediante, descolocar a Agustín Marchesín para el descuento.