Discrepo, primeramente, porque los conflictos de violencia familiar precisan ser canalizados mediante métodos verdaderamente eficaces, entre los cuales no puede computarse la aplicaciòn de la ley penal, que lisa y llanamente, provocará el encerramiento del imputado durante largos períodos en prisión preventiva, sin que se logre el fin "resocializador" de la pena. Más bien, resultaría adecuado que los legisladores preveen mecanismos de asistencia a las víctimas, tanto jurídica como médica y psicológica, para que la misma, en su caso, decida adecuadamente (si en forma libre) si perdona al acusado.