La ley para estos casos tiene que ser aplicada con todo rigor, la pobreza, marginalidad no es óbice para que inmorales e inescrupulosos lucren con estos desdichados. El poder político también tiene su cuota de responsabilidad. Prostíbulos encubiertos bajo la fachada de bares o paradores en las rutas a veces son detectados y clausurados, pero que sepamos sus "regentes" siguen gozando de buena salud porque están en convivencia con jueces, políticos o la misma policía.