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Hay judíos que rechazan la circuncisión

Es cada vez mayor la cantidad de judíos estadounidenses que deciden no circuncidar a sus hijos, rechazando la tradición de que es un rito establecido en la Biblia de la relación de los judíos con Dios.

Cerca del 85% de los bebés varones estadounidenses fueron circuncidados en 1965, cuando la práctica estada en auge, según indica un estudio del Centro Nacional de Estudios de Opinión.
Pero en el año 2004, la cifra cayó a 57% y reflejó el mayor índice de natalidad entre los hispanos, que es menos probable que circunciden a sus hijos, según muestran los datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
Pero entre quienes rechazan la circuncisión aparece un grupo de jóvenes escritores judíos, por ejemplo.
Los escritores Neal Pollack, Sam Apple, Jonathan Safran Foer y Shalom Auslander manifestaron su preocupación en libros, Internet y revistas por tener que hacerle a sus hijos lo que les hicieron a ellos.
Las memorias de Auslander, publicadas en octubre, se titulan 'Foreskin's Lament' ('El lamento del prepucio').
Y en noviembre, la Corte Suprema del estado de Oregon fallará sobre si un judío converso puede o no obligar a su hijo de 12 años a someterse al procedimiento.
El médico Mark Reiss dirige, siempre en USA, a un grupo de 50 personas que lleva a cabo prácticas no quirúrgicas como alternativas al bris (corte del prepucio), realizado tradicionalmente al 8vo. día después del nacimiento del niño.
Reiss dice recibir un máximo de 5 dudas semanales por parte de padres preocupados.
Reiss y Goldman cuestionan los supuestos beneficios para la salud de la circuncisión, como los menores índices de cáncer de pene y los recientes informes de que en los hombres puede reducir a la mitad el riesgo de infección de VIH.
Además, debe destacarse, vagando por el desierto del Sinaí, casi sin agua, las condiciones de higiene requerían prácticas que no son necesarias en el 1er. Mundo, según ellos.
"La circuncisión siempre ha sido la panacea de la enfermedad de la década", dijo Reiss, y destacó que los no judíos primero la adoptaron para reducir la masturbación, que se creía causaba sífilis.
"Con un profesional capacitado, el riesgo para el niño es reducido", explicó el rabino conservador Joel Roth, defensor del rito.
El Islam no tiene un movimiento comparable contra la circuncisión, dijo Batool Al-Toma, del Proyecto de Nuevos Musulmanes.
La mayoría de los conversos se somete al procedimiento, si bien el Islam no lo obliga, dijo el profesor de religión de la Universidad de Colorado Frederick Denny.
El judaísmo está dividido en lo que a conversos se refiere.
El judaísmo reformista no lo exige, pero los movimientos ortodoxos y conservadores sí lo requieren.
Los detractores de la circuncisión también alegan que el procedimiento reduce la sensibilidad y la resistencia sexual.
Pero el autor Julius Lester, quien se convirtió al judaísmo reformista en 1982 y se sometió a la circuncisión para integrarse más a la religión, dijo que el procedimiento también había fomentado su vida sexual.
En el blog Terra Incógnita fue publicado lo siguiente sobre la circuncisión, antes de conocerse la nueva tendencia en USA:

"La circuncisión es, tal vez, el procedimiento quirúrgico más antiguo de la Historia. La "paternidad" de la operación es disputada por los judíos y por los antiguos egipcios, pero hubo muchas tribus en África y muchas islas del Pacífico que practicaban la circuncisión regularmente y que no tuvieron contacto con ninguno de los dos pueblos, así que es imposible saber de dónde se originó.
Como saben, la circuncisión consiste en cortar el prepucio del pene, de modo que el glande (la cabeza) queda siempre descubierto, aun con el pene en reposo. En este link pueden verse las imágenes de un pene "normal" en reposo y erecto, y en este otro, las de un pene circuncidado (no las pongo aquí para no ofender a "la moral y las buenas costumbres" de los lectores).
La circuncisión se practica por motivos religiosos entre los judíos, como sabe todo el mundo, pero también entre los musulmanes y las arriba mencionadas tribus africanas y del Pacífico. Los judíos la realizan con los bebés recién nacidos o con los hombres que quieren convertirse a su religión. Esta "marca" es una confirmación física de la alianza establecida entre su antepasado mitológico Abraham y Jehová.
En cuanto a los musulmanes, que afirman descender también de Abraham, la circuncisión se realiza en algunos países al nacer el niño, pero en otros (sobre todo en Turquía) cuando el chico está a punto de entrar a la adolescencia. Según parece, en este último caso la circuncisión se realiza en su casa (lo hacen como una fiesta familiar) y sin anestesia, para "probar" la hombría del chico; no obstante, hay una tendencia creciente en esos países a realizar la circuncisión en un hospital y con anestesia, como correspondería.
A fines del siglo 19 surgió entre los médicos anglosajones la idea de que la circuncisión podía tener beneficios médicos. Se han realizado varias investigaciones al respecto, que parecen señalar que estar circuncidado reduce, más o menos significativamente, los riesgos de contraer cáncer de pene, sífilis e infecciones urinarias, entre otras enfermedades.
El último estudio, realizado en África, cuyos resultados se dieron a conocer en diciembre del 2006, dice que la circuncisión reduciría entre un 50% y 60% la posibilidad de contraer el SIDA. La ONU emitió un documento recomendando la circuncisión como una de las medidas que se deben contemplar para prevenir la expansión del VIH. No obstante, muchos urólogos han salido a desmentir o poner dudas sobre su efectividad. Mi opinión personal es que, si bien la circuncisión no es tan efectiva como el preservativo para evitar contagiarse el SIDA, podría ser útil en caso de que el preservativo falle. Al quedar el glande al descubierto las 24 horas del día, se endurece y sería más difícil para el virus penetrarlo.
Otro motivo por el cual los médicos recomiendan la circuncisión es la fimosis y la parafimosis, malformaciones del pene que causan que el glande esté siempre cubierto por el prepucio. En los peores casos, quien lo padece tiene dificultades hasta para orinar. En esos casos la circuncisión es la solución más fácil y rápida. Se cuenta que en Francia, el rey Luis XVI padecía fimosis, motivo por el cual no se atrevió a consumar su matrimonio con María Antonieta durante varios años. Tuvo que ser persuadido por su cuñado, el emperador Francisco de Austria, de que se circuncidara. Lo hizo, consiguió acostarse con su esposa y terminaron teniendo cuatro hijos.
Hoy, se calcula que entre el 30% y el 40% de la población masculina mundial está circuncidada. Hay varios países donde la circuncisión es mayoritaria: en los Estados Unidos, por ejemplo, hay aproximadamente un 58% de hombres circuncidados. Allí, según me cuentan, es una rareza no estarlo (lo cual muchos europeos o latinoamericanos han notado en los vestuarios estadounidenses). Lo curioso es que muchos jóvenes yanquis no saben que lo están y creen que nacieron sin prepucio.
En el Reino Unido la circuncisión fue promovida por el Estado con gran entusiasmo hasta la década del ’50. Parece que hasta entonces las circuncisiones se realizaban gratuitamente en los hospitales públicos, y que los niños huérfanos eran circuncidados regularmente. No obstante, en los ’50 el Estado dejó de subvencionar las circuncisiones y la tasa fue descendiendo. No obstante, en la actualidad la circuncisión se sigue realizando entre los niños de clase media y alta.
Un párrafo aparte merece la familia real británica. Parece que la reina Victoria impuso la práctica de circuncidar a todos los varones de la casa real. Puso como excusa que los Hannover descendían de rey David, pero sospecho que lo hizo creyendo, como muchos médicos decimonónicos, que la circuncisión reducía el placer sexual y que, por ende, un hombre circuncidado sería más fiel a su esposa. Si eso creía, se equivocó.
Si bien sus descendientes siguieron circuncidando a sus hijos varones (tarea para la cual recurrían a un rabino, en vez de al médico real), la familia real siguió siendo célebre por las infidelidades de sus miembros del sexo masculino. La práctica pareció interrumpirse en los ’80, cuando Guillermo y Harry, hijos del príncipe Carlos, no fueron circuncidados por la cerrada negativa de su madre, la entonces princesa Diana. Pero hay versiones que indican que, al morir Diana, Carlos habría hecho circuncidar a sus hijos, o bien que ellos se circuncidaron por propia voluntad en la adolescencia. Queda por ver si, a su turno, Guillermo y Harry circuncidarán a sus propios hijos o no.
En el resto de Europa (sobre todo Escandinavia) y en América Latina la circuncisión se ve como algo que sólo los judíos practican. Muy pocos hombres se circuncidan por motivos que no sean religiosos o médicos. En Asia sólo los países con mayoría musulmana practican la circuncisión frecuentemente. Hay dos excepciones: las Filipinas y Corea del Sur.
En las Filipinas las tribus se circuncidaban desde antes que llegaran los españoles, y si bien adoptaron mayoritariamente el catolicismo, no abandonaron la práctica. En Corea del Sur fue la influencia de las tropas estadounidenses apostadas allí tras la guerra la que llevó a muchos hombres a circuncidarse masivamente. Hoy se calcula que un 80% de los niños y adolescentes surcoreanos están circuncidados.
La creencia de que la circuncisión reduce el placer sexual fue utilizada primero por sus defensores y luego por sus detractores. No obstante, hoy sabemos que eso no es cierto. Si bien un pene circuncidado posee menos sensibilidad que uno que no lo está, eso no se traduce en una disminución del placer masculino. En el peor de los casos, el hombre tarda un poco más en eyacular. Por eso es injusto igualar a la circuncisión con la aberrante práctica africana de extirparle el clítoris a las mujeres. La única operación equivalente a la ablación del clítoris en un hombre, sería cortarle el pene, lisa y llanamente."

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