En el informe, publicado este domingo, se indica que 19.000 mosquitos modificados fueron puestos en libertad en la isla de Gran Caimán, lo que constituyó el 16% de todos mosquitos machos en la zona de prueba, y luego el gen mortífero fue encontrado en el 10% de las larvas, un índice que permite suprimir la población. Otro experimento, todavía no publicado, permitió reducir la población de mosquitos en un 80% en tres meses.
Los autores de la tecnología indican que ésta no representa ningún peligro, porque solo los machos son los que están modificados, mientras que las hembras son las que pican. Sin embargo, otros expertos no son tan optimistas. Según los resultados de ensayos de laboratorio, el 3,5% de los mosquitos genéticamente modificados sobreviven a pesar del gen letal. A pesar de la selección de los machos hecha por los científicos, se encuentra también cierto porcentaje de hembras, lo que puede conllevar al incremento de la enfermedad.
Actualmente los expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud están preparando las indicaciones para la realización de ensayos de campo con insectos genéticamente modificados. Se espera que estas tecnologías no encuentren la misma oposición que los cultivos alterados con métodos de bioingeniería.