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'De la boca para adentro': Una técnica estimulante para poner el preservativo

El preservativo es el método anticonceptivo más conocido, pero no por ello es el más fácil de usar. El saber poner o ponerse bien un preservativo, además de ahorrar muchos sustos, puede ser muy estimulante para la pareja.

La realidad es que hoy día las parejas tardan más tiempo en formalizarse, y la mayoría, no esperan al matrimonio o al amor de su vida para mantener relaciones sexuales.
Esta libertad sexual tiene en el preservativo a un aliado eficaz y necesario, por lo que el rechazo a su uso puede ser, para este tipo de personas, un serio inconveniente.
El problema es mucho más preocupante de lo que las estadísticas terapéuticas muestran. Las enfermedades de transmisión sexual, como el Sida van camino de convertirse en una verdadera plaga. 5 millones de nuevos casos que cada año se agregan a las infecciones con el VIH en todo el mundo. Según se estima, cada día unos 6.000 jóvenes se infectan con el VIH/SIDA (uno cada 14 segundos).
Esto sin tener en cuenta el malestar que esta situación genera en las diferentes personas que sufren este problema. En un tiempo en el que "estar a la altura" a nivel sexual es casi una obsesión, no conseguir una erección en el momento del coito puede percibirse como un atentado directo a la potencia sexual del individuo e incluso a su autoestima.
En la mayoría de los casos, se puede descartar la etiología orgánica, puesto que estos son capaces de mantener una erección e incluso conseguir una penetración, siempre que no usen el preservativo durante la relación sexual. Eliminado entonces el origen orgánico del problema, ¿cuáles podrían ser las causas?
> la pérdida de sensibilidad y ruptura de la dinámica sexual. Es cierto que algunos preservativos disminuyen la sensación que experimenta el hombre en la relación sexual. Esto podría ser la causa de que en algunas ocasiones, tras colocarse el preservativo algunas personas vean disminuida su erección. Hay quienes explican que el hecho de ponerse el preservativo interrumpe el ritual de preliminares y es esta ruptura en la dinámica sexual hace que disminuya la excitación, por lo que una vez colocado el "condón" la erección ha disminuido y el intento de penetración no es fructífero.
Puede que estas dos variables tengan su grado de influencia en el problema de algunas personas con el preservativo, pero si únicamente es esta la causa, la solución no es en absoluto compleja. Ya que por un lado, existen en el mercado preservativos extra finos, que eliminan al máximo la pérdida de sensibilidad del varón en el pene, haciendo inapreciable la diferencia en cuanto a sensaciones.
Por otra parte, la receta más eficaz para combatir esta ruptura en la dinámica que se produce por parar los preliminares para ponerse el preservativo, consistiría simplemente en incluir la colocación del preservativo dentro de los juegos preliminares de la pareja.
> El alcohol se ha considerado por muchas personas como un poderoso estimulante y/o excitante sexual, pero en los trabajos de investigación llevados a cabo se constató que, tanto en hombres como en mujeres, produce efectos negativos sobre las señales fisiológicas de excitación sexual. Y algo parecido sucede con muchas otras drogas.
> Sin embargo, el patrón más habitual en este tipo de casos es el que tiene como origen una situación traumática para esta persona, que esta relaciona con el uso del preservativo. Tras esta "mala experiencia", causada por cualquiera de las causas expuestas, la ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de que vuelva a suceder lo mismo en la próxima relación sexual con preservativo, es suficiente para que esto suceda. Hay que tener en cuenta que el temor y el nerviosismo son malos aliados a la hora de emprender una relación sexual.
Esto en sí no es un problema, sino que la dificultad aparece cuando el hombre, vive esta situación como un fracaso y se angustia por lo sucedido, este nerviosismo hace que al intentarlo de nuevo tampoco consiga la penetración. Tras esta segunda intentona, la sensación de frustración se apodera del sujeto. Analizando una y otra vez lo que ha podido pasarle, llega a la conclusión de que el culpable es el preservativo, ya que antes de ponérselo su erección era buena.
Aquí es donde la pareja puede jugar un rol muy importante. Tal como expone la sexóloga Pilar Cristóbal, esta/e puede aprender a ponérselo estimulando la zona del pene, o mostrándose "juguetona" de manera que el juego erótico no se pierda. La otra solución sería tener relaciones sexuales no coitales, que pueden ser igualmente gratificantes, y ahorran muchos sustos.
Aun así si quiere ayudar a su pareja, un buen estímulo sexual es ponerle el preservativo con la boca.
Para ponerlo, se debe tomar el preservativo dentro de la boca, con el capuchón hacia la lengua, después coronar el pene con él y poco a poco, como en una felación empujas el aro rígido hacia abajo con los labios.
Cuando llegás con el reborde del condón a la base del pene terminaste, así que a partir de ahí podés hacer lo que más les guste.
¿Cómo practicar para ser toda una experta? Lo ideal es un vibrador pero puede servir cualquier objeto similar, un mango de algún cacharro de cocina, algún cepillo del pelo, en fin, si buscás por tu casa seguro que vas a encontrar algo, procurá que el preservativo entre lo más justo posible, incluso que le cueste entrar, después te será más fácil.
El tiempo que te puede llevar dominar la técnica dependerá de cada quien, pero no es tan difícil como parece.

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