Muchos expertos en fertilidad creen que la fecundación in vitro brinda a las mujeres más probabilidades de quedar embarazadas que las relaciones sexuales tradicionales: una de tres, en un solo ciclo, si la mujer tiene menos de treinta y cinco años.
En el caso de la concepción natural, las probabilidades son una de cuatro, aunque la pareja tenga una vida sexual activa: es decir al menos tres contactos sexuales por semana.
Mientras tanto, según las directrices del gobierno británico para el Servicio Nacional de Salud, un tratamiento de ese tipo debe administrarse sólo a mujeres de entre 23 y 39 años con un problema de fertilidad claramente identificado o que han sufrido ese tipo de problemas en los tres últimos años como mínimo.
El ginecólogo Michael Dooley, citado por el periódico, afirma que en los últimos cinco años ha sido testigo de un incremento del 20 por ciento del número de pacientes que desean ese tratamiento aunque sin necesitarlo realmente.
"Muchas parejas no tienen vida sexual o si la tienen, es insuficiente. La concepción se ha tornado demasiado clínica. Cada vez se recurre menos al sexo y a las relaciones amorosas en beneficio de la concepción médica", afirma Dooley, que tiene su consultorio en Londres.
Según el profesor Gedis Grudzinskas, del Centro de Fertilidad, Ginecología y Genética de Londres, "muchas personas de más de treinta años o comienzos de los cuarenta están tan absortas por su vida profesional que tienen pocas oportunidades de concebir y atender una relación con éxito".