"Algunos encuestadores fueron sorprendidos con dinero, listas de votantes y detalles de los candidatos", agregó.
Aunque en sentido general primó la calma, existen 185 denuncias de otras violaciones de la ley electoral, como actos de vandalismo sobre pasquines y carteles de los candidatos.
La mayoría de las quejas provienen de las provincias norteñas y algunas áreas de esta capital, donde pese al tráfico y el clima, un 75% de los posibles votantes ejerció tal derecho.
Los resultados de las elecciones serán divulgados en una semana en aquellos lugares sin denuncias de fraude, mientras donde exista sospechas serán públicos en un mes.
El general Pongsapat Pongcharoen, asesor de la Policía Real, aseguró que los transgresores que se entreguen voluntariamente en una semana serán amonestados pero sin enfrentar cargos penales.
Hasta el momento apenas 2 votantes acudieron a la Policía para confesar que sendos encuestadores les pagaron para que votaran por un partido cuyo nombre se mantiene en secreto.
La víspera, el opositor Pheu Thai derrotó al gobernante Partido Democrático, llevándose 313 de los 500 escaños parlamentarios e instaurando a la primera mujer primer ministro en la historia de Tailandia, Yingluck Shinawatra.
Más de la mitad de los participantes en un sondeo del propio Bangkok Post estima que se desatará una nueva ola de violencia en esta nación indochina, marcada por 18 golpes de Estado en 79 años.
Sin embargo, más allá de conjeturas, la realidad es que los tailandeses han votado e impartido un mandato claro: la empresaria Yingluck Shinawatra, de 44 años y políticamente inexperta, será la encargada de sacar al país de su crisis política y aumentar el bienestar. ¿Podrá?
La hermana del exprimer ministro Thaksin Shinawatra, derrocado en 2006, tiene ante sí una tarea de grandes dimensiones: impulsar la reconciliación en el seno de la sociedad tailandesa y preparar al país para el mercado común previsto para 2015 por la organización de Estados del sur de Asia, Asean, indicó DPA.
"El camino para la futura e inexperta primera ministra no va a ser precisamente uno de rosas", profetizó este martes (5/07) el diario "Nation".
En la campaña electoral le bastó con su sonrisa, su encanto y la alusión a sus vínculos familiares para ganarse al pueblo y convencer a la mayoría de los que veneran a su hermano, hasta hoy en el exilio. Pero como jefa de gobierno debe también ganarse el respeto de los otros, si es que se aspira a que Tailandia deje atrás años de crisis política.
Deberá mantener bajo control la ira de los camisas rojas, seguidores de Thaksin que el año pasado intentaron sin éxito derrocar al gobierno, hoy perdedor.
En las protestas murieron 92 personas y hasta hoy nadie ha sido llamado a rendir cuentas. El partido Pheu Thai de Yingluck Shinawatra y su hermano Thaksin quieren impulsar la investigación de los sucesos. También está por investigar la violencia de los enemigos de Thaksin, que ocuparon el aeropuerto en 2008. "Todos serán tratados por igual", asegura Yingluck.
En el país resulta polémica una posible amnistía que rehabilitaría a todos los acusados y condenados desde el comienzo de las crisis hace 6 años. De la medida se beneficiaría entre otros el mismo Thaksin, condenado en rebeldía por abuso de poder a 2 años de cárcel.
Las Fuerzas Armadas se han mostrado dispuestas a tolerar un gobierno del Pheu Thai, aunque, según versiones de prensa, entre bastidores hay conversaciones para retrasar un posible retorno de Thaksin a Tailandia.
Para los inversores, la victoria electoral de Yingluck no constituye ningún problema.
"Si puede restaurar la estabilidad política, la economía crecerá en un cinco por ciento anual", afirma Charl Kengchon, economista del Kasikorn Research Center.
"En Tailandia, la política y la economía van cada una por su lado", afirma Rolf-Dieter Daniel, presidente de la Cámara de Comercio Germano-Tailandesa. "Estoy aquí desde hace 30 años y ya he vivido mucho caos político, pero la economía siempre crece, a no ser que haya una crisis económica regional o global".
Embajadora Argentina
Se llama Ana María Ramírez y es correntina. Lleva más de 30 años en el Servicio Exterior de la Nación. Es abogada y profesora de francés e integró la última promoción de maestras de la Normal.
La noticia la publica el diario La República: El 12 de este mes, la diplomática correntina Ana María Ramírez asumirá el cargo de embajadora de la República Argentina ante el Reino Unido de Tailandia, en Asia. Su próxima función es el corolario de distintas tareas en las embajadas del país en la antigua República Democrática Alemana y los USA, y en la cancillería argentina.
Ramírez, nacida en esta ciudad, se formó como diplomática en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Es abogada, egresada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), y profesora de francés e integrante de la última promoción de maestras recibidas en la Escuela Normal Juan Pujol, en 1969. Es la primera mujer correntina en ser embajadora.