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El principio del fin

14 de septiembre de 2002

El primer ministro iraquí Tarek Aziz hablaba a la prensa desde Bagdad. Reiteraba que Irak no aceptaría las condiciones impuestas por el presidente George W. Bush en su discurso en las Asamblea General de las Naciones Unidas. Aziz era la cara visible y amable del régimen de Bagdad, ya que oficiaba además como ministro de Relaciones Exteriores y se caracterizaba por ser el único funcionario católico del gobierno.

Hoy la situación es muy diferente, el mundo es otro y la guerra sigue. Con más de 1000 soldados estadounidenses muertos y un Saddam Hussein capturado, el presidente Bush se enfoca en su campaña electoral y en la lucha contra el terrorismo pero nadie sabe a ciencia cierta que será del destino de los iraquíes.

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