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Anticipo Edición i: Espinosa, el crimen perfecto

La siguiente nota es un extracto de un informe especial sobre el caso Conarpesa que ya está disponible en la Revista Edición i. No sólo el asesinato de María Marta García Belsunce de Carrascosa es considerado un asesinato perfecto. El deRaúl Rubén Espinosa también parece que lo será.

El expediente comienza así: "En la ciudad de Puerto Madryn, provincia del Chubut, a los treinta y un días del mes de enero del año dos mil tres, siendo las 01:00 horas, el funcionario actuante procede a constituirse en el domicilio sito en la calle Lewis Jones nro. 140 de esta ciudad, donde se procede a requerir la presencia de los testigos de actuación requeridos en el Artículo 121 del CPPP, que por la hora y la urgencia del caso, recae en los empleados policiales Juan Carlos Carrasco y Moisés Fernández, cuyas circunstancias personales se certifican, lo que impuestos que son de las penas del Falso Testimonio, contenidos en el Artículo 275 del Código Penal, se dieron por enterados y debidamente notificados, prestando juramente en legal forma de decir verdad de todo cuanto supieren y le fueren preguntado, haciéndolo mediante la fórmula Lo Juro.

Seguidamente comparece ante los intervinientes, la persona que tuviera conocimiento del presente hecho que se investiga, la que impuesta que fue de las penas del Falso Testimonio contenidos en el Artículo 275 del Código Penal, prestó juramento en legal forma de decir verdad de todo cuanto supiere y le fuere preguntado por sus nombres, apellido y demás circunstancias personales. Dijo ser y llamarse Lorena Andrea Gabarrus, hija de Jorge Alberto y de Leonilda Goñi, nacida en Carmen de Patagones en fecha 27/01/77, soltera, instruida, ama de casa, domiciliada en el lugar, poseedora del DNI nro. 25.525.657, quien a preguntas varias que se le formulan con relación al hecho fue diciendo: "Que siendo las 21:45 aproximadamente, en circunstancias de arribar a mi domicilio juntamente con mi pareja Espinosa, Raúl Rubén, y procedimos a descender del rodado, estando ya en el interior delpatio, y ahí cuando ya había cerrado una hoja del portón, y que yo siempre lo espero, y al acercarme a ayudarlo a cerrar la otra hoja del portón, y en ese momento de la hoja que ya había cerrado escucha que una persona le dice "Ché Cacho... " y se asoman los dos juntos, y parece que Cacho no vio el arma, y esta persona se le acercó demasiado, al asomarse fue todo muy certa del portón, y el se asustó cuando vio el arma, y yo también vi el arma, y en ese momento escuché la detonación y vi la detonación, y Cacho se asustó y se le tiró encima, y estuvieron un ratito, y Cacho se arrodilló, y la persona se fue para la calle 25 de Mayo, y se fue corriendo, no habiendo visto ningún vehículo, y eso es todo. (...)

Hay cinco afirmaciones en ese fragmento inicial:
1-El asesino conocía el domicilio de Espinosa, su fisonomía (pudo haber sido otra persona que ingresaba a la casa), su apodo y las costumbres de la casa (no consideró que Espinosa llegara con otras personas, por ejemplo).
2-El asesino no fue a robar ni con otra intención que no fuese matar a Espinosa.
3-El asesino conocía el lugar porque se retiró a pie.
4-El asesino no tenía la intención de matar a Lorena Andrea, la pareja de Espinosa, a quien pudo haber asesinado de haberlo querido hacer.
5-El asesino disparó una sola vez y al corazón, luego de un forcejeo con la víctima.
La autopsia realizada por el perito médico forense informó que la muerte se produjo luego de que un proyectil le perforase a Espinosa el corazón y grandes vasos pulmonares, con paro cardíaco traumático y hemorragia fulminante.

Pudo determinarse "como epifenómenos coetáneos a esa lesión", otras cuatro lesiones:
1-En la cabeza.
2-En el dedo índice izquierdo.
3-En el brazo derecho.
4-En la rodilla derecha.
Así se corroboró que hubo un contacto físico violento entre la víctima y su asesino. Hubo forcejeo en el momento del disparo y actitud defensiva de la víctima, que recibió un fuerte golpe en el cráneo, probablemente con la misma arma.

El certificado de defunción de Espinosa fue expedido por la Directora del Registro Civil de Puerto Madryn.

La declaración testimonial de Lorena Andrea Gabarrus continuó así: "Preguntado: Para que diga cómo eran las características físicas de esta persona, que efectuara el disparo, Contestó: Que era robusto, alto, quizás un poquito más alto que Cacho, tenía un ojo bizco, los dientes también un poco torcidos, no tenía ni barba ni bigote, tenía una gorra, y que le sobresalía un poco el cabello y era de color castaño oscuro, que era de tez trigueña, de una edad de treinta y pico de años, tenía aspecto de portuario. Preguntado: Para que diga cómo es el arma de esta persona, Contestó: Que era cortita y plateada, y fue muy rápido, le apuntó y le dispara, lo sorprende porque se asoman los dos a la vez. Preguntado: Para que diga si esta persona le hizo alguna manifestación.

Contestó: Que no. Preguntado: Para que diga si en alguna oportunidad había visto a esta persona, Contestó: Que no. Preguntado: Para que diga si volviera a ver a esta persona la reconocería, Contestó: Que sí la reconoce. Preguntado: Para que diga si el Sr. Espinosa tenía algún tipo de enemistad con alguna persona y si le comentó que se sentía amenazado, Contestó: Que tenía enemistad con el Sr. Álvarez Cornejo padre y Álvarez Castellano Fernando, que es el hijo. También tenía enemistad con el abogado Fassio, Victorio, tenía enemistad con sus hijos, Sebastián Espinosa y Victoria Espinosa, y su ex mujer Alicia Martínez, esa enemistad desde hace tiempo y cree que sí se sentía amenazado.

Que quiero dejar constancia que el hijo mayor de Cornejo, que está en España, siempre le decía a Espinosa que el padre y el hermano lo querían muerto. (...) ya había una denuncia hecha por amenazas de muerte, por el tema de Conarpesa, y en una oportunidad en un estudio del contador de Conarpesa escuché que la persona de nombre Hugo, y de apodo El Cacha, que trabajó hasta hace poco en la administración portuaria, (...) Esta noche van a venir unas personas que no se dónde y que lo iban a matar, y que el que había traido a esos tipos era Álvarez padre (...)".

Éste es el relato que originó la causa Conarpesa. Algunas necesidades de precisiones que necesitaba el expediente desde su inicio:
1-Cómo es la iluminación del domicio de Espinosa, toda vez que siendo las 21:45 se pudo verificar el color del cabello y de la tez del presunto agresor, que tenía la impronta portuaria, pero no se pudo advertir con anticipación que había una persona merodeando el portón.
2-Espinosa mantenía una difícil relación con su familia anterior.
3-Debía verificarse las afirmaciones atribuidas al hijo mayor de Cornejo respecto del interés previo de su padre y hermano de asesinar a Espinosa.
4-Si había una denuncia previa y el estado de la investigación que debería haber provocado la denuncia.
5-El comentario admonitorio del tal Cacha.

Desde ese inicio, la investigación puso su lupa sobre Conarpesa, provocando una gran repercusión política por la especial relación existente entre las autoridades santacruceñas (Néstor Kirchner, hoy Presidente de la Nación), y la pesquera Conarpesa.
Si bien Lorena Andrea indentificó al menos tres grupos de sospechosos, con intereses diferentes entre sí pero todos enemistados con Espinosa (Conarpesa, la ex familia y un abogado), se avanzó sobre una de las líneas de investigación (justamente la de Conarpesa).

A la larga –evaluando las más recientes decisiones judiciales- la estrategia parece haber resultado inadecuada a los efectos de encontrar al responsable del crimen.

El ARI, el partido de Elisa Carrió, elaboró un extenso informe sobre el tema que el fallo que acaba de producir la Justicia de la provincia de Chubut parece contradecir. Pero aún falta la apelación de la Fiscalía, pero nada parece indicar que el homicidio vaya a juicio, y esto debería escandalizar por las profundas implicancias que tiene para credibilidad jurídica de la Argentina, no porque necesariamente haya que implicar a la firma Conarpesa y su eventuales conexiones políticas, sino porque un caso de tanta repercusión exigía una investigación que despejara dudas, segundas intenciones y otras incertidumbres.

El primer efectivo policial en llegar a la escena del crimen fue Roberto Oscar Patiño. Se ignora qué dijo la víctima antes de morir, ya que fue trasladado al hospital local y falleció cuando se le practicaban los primeros auxilios.

La suegra de Espinosa le entregó al policía Luis Oscar Palma una billetera con DNI encontrada en el lugar del asesinato. Esto siempre provocó polémica porque quien pudo matar a una persona y retirarse a pie, dejó caer una prueba que permitiría incriminar a quienes lo ayudaron a delinquir. El DNI era de un tal Ernesto Ojeda, había varios papeles con números telefónicos.

Un vecino de Espinosa, Mariano Álvarez, a fs. 41 y vta., encontró en la vereda opuesta a la vivienda de Espinosa, el arma utilizada para asesinarlo, una Browing 9 mm. con la numeración limada. Esa pistola fue vendida por Bernardo Benjamín Bustos a José Remigio Guevara. Pudo establecerse un vínculo entre Segundo y Bustos, de acuerdo al relato del testigo de identidad reservada: "(...) Yo estaba el día jueves pasado, a la hora de la comida del almuerzo, 13:30, en la casa de un pibe que frecuento, que se llama Miyi Bustos, yo vendo algunas cosas que él me da, y llegó una camioneta gris 4x4 Hilux, nueva, los vidrios medios espejados, llantas cromadas, líneas amarillas y grises más fuertes, se bajaron dos tipos y el Mingo Segundo a la casa del Miyi; el Mingo venía en la parte de atrás, la camioneta era doble cabina, uno tenía una camisa blanca y pantalón gris, el otro tenía traje tris, y antes de que llegaran yo había hablado con el Miyi y éste me dijo que le iban a venir a comprar el fierro, y después nos íbamos ‘a pegar fasos en la 630’, cuando llega la camioneta yo me voy con un pibe de al lado, que le dicen Camping, nos ponemos a hablar con el pibe, y le pregunté si conocía s los chabones que llegaron, y me dijo que eran patrones del Mingo, gente de Conarpesa, y al rato salió la señora del Miyi, fue a comprar gaseosas y galletas.

Que por la venta del arma sacó 80 pesos, habrá pasado 20 minutos y salieron los tres, el Mingo y los dos tipos, el Mingo le comentaba a estos viejos, ‘Ché, Ché ¿y la plata está segura?, la moneda ésta, mirá que yo tengo hijos, y los locos le dijeron ‘Quedate traquilo que ya te dimos algo de plata, y hablamos con los gallegos adelante tuyo, que te quedaras tranquilo que la plata está’, se subieron los tres a la camioneta y fueron los tres. El de camisa blanca sería de unos 40 años. Grandote.

Panza de vino y asado, pelo castaño oscuro, bien cortito, de 1.70 y el otro medio morochito, pelo corto, más bajo que el gordo, el gorde de camisa blanca llevaba una carpeta grande y tenía un calco que decía Conarpesa, las letras blancas con azul y la carpeta negra, con dos elásticos. Yo entré a la casa del Miyi, y éste peleaba con la señora, discutían, y yo le pedí de ir a comprar faso a la 630, me dijo que viniera después, que la onda la hacíamos después, me fui a mi casa, fui al otro día, el viernes como a las 3 y media o 4 de la tarde, le volví a decir de los fasos al Miyi y me dijo que ya había comprado, nos pusimos a fumar, y me dice que yo no sabía que el Mingo ya estaba en cana, guardado, me dice ‘Viste que mi primo está re pegado’, refiriéndose al Mingo Segundo (...)".

El relato del testigo de identidad reservada permite tener una impresión más completa de los individuos acusados, y ahora sobreseídos: "(...) refiriéndose al Mingo Segundo, que se apellida así, dicen que son hermanos pero ellos se tratan como primos. Yo le pregunté por qué, si era por la venta del fierro, la 9, y me dijo "No, está todo bien|, la mandó a la señora a comprar una cerveza y yo le digo que me iba, me pidió que me quedara para fumar otro faso, lo armo y lo estaba fumando, y me dijo: hé, loco estoy recagado, porque yo le vendí el arma al Mingo y con los chabones esos se mandaron la cagada.

Le voy a pedir a la mujer del Mingo que me tire unas monedas y me voy a tomar el palo al toque, porque estos giles se va a tomar el palo y vamos a quedar pegados nosotros si mi primo me manda al frente, ya quedó pegado mi primo y seguro me va a entregar a mi’. Yo de ahí me fui, y me encontré con el loco de al lado, con el Camping, me dice: ‘Ché loco, ¿viste qué bronda que hay con estos de al lado?’ Y me dice que estos locos de la camioneta con el Mingo mataron al tipo en el Barrio Sur, por eso le compraron el fierro al Miyi’, este tipo está siempre con el Miyi, salen a raterear juntos. Yo al arma la vi en la casa del Miyi, como hace cuatro meses, incluso hizo un par de hechos, el fierro medio destruido, está baqueteado, no tiene cargador, está limada, no es negra, está desgastada, las cachas son de plástico negras, medias flojas, yo la tuve en mi mano. Cuando él la trajo yo estaba con el Miyi cuando la limó, después le pasó una lija, la limó con una lima, le costó mucho borrarle los números, no me comentó de dónde la sacó y me había encargado el cargador porque no lo tenía.

Tenía 2 balas de 9 milimetros y se las dio a los chabones. Con respecto a Mingo, éste es un tipo alto, es bizco, me parece que del lado izquierdo, de pelo ondulado. Al Mingo lo conozco como de hace 3 años, iba a la iglesia del Barrio Pujol, le conozco la madre que vive en el Pujol. Antes salia a robar, después pegó el laburo de filetero, pero le faltan algunos jugadores. Tiene tatuado uno de los brazos. Ese jueves, el Mingo andaba con un jean gastado, una remera blanca con un logo y una gorrita redonda, tipo Piluso, color roja, me parece que decía Mistral alrededor pero no estoy seguro. Ahora me acuerdo que la camioneta tenía jaula antivuelco cromado, y las luces cuadraditas de iodo amarillo en la parte delantera, con rejitas los iodos.

Que respecto a la venta del arma, el Miyi Bustos ya me lo había comentado el miércoles de que andaba viendo la venta del arma, que el Mingo ya había tirado las líneas, y que por ahí el jueves la venían a comprar, y así nos íbamos a ‘pegar’ fasos, él me pedía de ir conmigo a pegar fasos o sea comprar, es porque el Miyi tiene problemas en la 630, entonces yo iba y le hacía el rescatín, o sea a comprar, me agarraba una astilla para mi, o sea un pedazo del faso para mi, y el resto se lo daba a él. Que recuerdo que el que tenía camisa tenía un reloj copado, grande, redondo, plateado, tenía varios chiches, tenía una cadena de oro en el cuello. Que yo vengo a declarar para que se sepa la verdad, y no quiero quedar pegado, yo no creo que el Miyi supiera para qué iban a usar el arma, lo que sé es que quería vender el arma para comprar unos fasos y víveres porque son repobres (...)"

El siguiente texto es parte del expediente: "(...) Y considerando que al ser llamado a prestar declaración de imputado, José Domingo Segundo, a fs. 95 y vta., expresó no haber conocido ni haberlo oido nombrar a Raúl Rubén Espinosa, relatando las actividades que dijo haber llevado a cabo el día del hecho, manifestando que se encontraba trasladando algunos elementos mobiliarios con un amigo en la camioneta conducida por una persona de su mismo barrio, en el horario en el que se habría producido el homicidio. En tanto, al ser llamado a los mismos fines Bernardo Benjamín Bustos, fs. 119 y vta., niega al momento de ejercer su descargo toda participación en los delitos que se le atribuyen y afirmando que el testigo de identidad reservada miente, y José Remigio Guevara, quien a fs. 125 hizo uso de su derecho de abstenerse de declarar, ampliándosele a éste último a fs. 373/374 su declaración de imputado, oportunidad en la cual niega conocer a Segundo, como así también haber adquirido el arma, relatando haber conocido circunstancialmente a la persona de apellido Ojeda un año atrás y que su única relación con el nombrado fue a razí de que su padre, de quien era amigo, le solicitó le consiguiera trabajo, expresando que no le reservó alojamiento en esta ciudad, aunque sí admite haber hablado con el mismo telefónicamente en razón de que Fernando Álvarez le había solicitado una persona de confianza para trabajar como personal de seguridad, habiéndole tramitado en la empresa Conarpesa un pasaje de avión a su favor, habiendo arribado a esta ciudad, coincidentemente, días previos al suceso de autos, negando haber tenido otro contacto con él. Que a preguntas generales que se le comenzaban a efectuar decidió abstenerse de continuar declarando (....)".

Este fragmento es el que ha prosperado, ya que ambos sospechosos demostraron tener coartadas sólidas para la magistrado que intervino al final de la delicada causa. La gran pregunta es si Segundo pudo ser trasladado en un vehículo del lugar del crimen al lugar donde participó de una mudanza, que sorprende por el horario tardío en que se concretó. El nombre del fletero es Eugenio Álvarez Rojas, y Segundo participó del traslado de enseres de su amigo, José Luis Andrade. ¿Acaso ha ocurrido otro crimen perfecto en la Argentina?.

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