Por su parte, la proporción de empresas que debió reducir parte de su plantilla bajó del 42% al 35%, y las que prevén reducir personal durante los próximos seis meses pasaron del 19% al 14%. Sin embargo, la intención de contratar trabajadores descendió del 49% al 45%; y es que la recuperación todavía no alcanza para generar una expansión generalizada de las plantillas.
En ese contexto aparece un dato que marca una diferencia: el 93% de las PyMEs consultadas por IAE se encuentra en alguna etapa de incorporación de inteligencia artificial. En concreto, el 26% ya utiliza estas herramientas regularmente, el 38% atraviesa un proceso de implementación y otro 29% evalúa incorporarlas. Mientras, solo el 7% no las utiliza ni prevé hacerlo en un corto plazo.
Una inversión estratégica para las empresas
La magnitud del dato adquiere mayor relevancia al compararla con el comportamiento de la inversión tradicional. El 45% de las empresas contempla realizar inversiones relevantes en activos fijos, pero el 93% se encuentra utilizando, implementando o evaluando soluciones de inteligencia artificial. La comparación no permite afirmar que las compañías estén destinando más dinero a IA que a maquinaria o infraestructura, pero sí revela que la tecnología tiene una presencia particularmente extendida en sus decisiones de transformación.
La mirada sobre la adopción cambia cuando se incorpora el relevamiento del Nodo Argentino de Inteligencia Artificial (nadIA), elaborado por el CEPE de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, con apoyo de la Fundación Observatorio PyME y el Banco Interamericano de Desarrollo. Allí, sobre una muestra de 402 empresas —352 manufactureras y 50 de software y servicios informáticos—, el 41,6% declaró utilizar al menos una tecnología de IA. Incluso al excluir al sector tecnológico, la proporción llega al 36,4%.
La diferencia entre estos porcentajes y los del IAE no implica una contradicción
La diferencia entre estos porcentajes y los del IAE no implica una contradicción, se trata de relevamientos distintos, con muestras, períodos y metodologías diferentes; lo que sí comparten es una señal clara de avance. En el estudio de naDIA, más del 85% de las compañías que actualmente utiliza IA comenzó a hacerlo durante 2024 o 2025, el 32,9% inició la adopción en 2024 y el 52,6% lo hizo durante 2025. Entre quienes todavía no incorporaron estas herramientas, el 46% considera probable hacerlo durante los próximos 24 meses.
El punto de partida tecnológico aparece como un factor determinante. El 77,5% de las empresas relevadas por nadIA utiliza al menos una tecnología digital paga. Las soluciones de nube alcanzan al 53,9%, las herramientas de comunicación digital al 52,5% y los sistemas ERP y de facturación al 48,1%. La adopción de IA, por lo tanto, se apoya sobre una infraestructura digital previa.
La advertencia sobre la incorporación de Inteligencia Artificial
El relevamiento advierte, de todos modos, que incorporar IA todavía no equivale a haber transformado el funcionamiento del negocio; de hecho, el 56% de las empresas usuarias se encuentra en una etapa experimental. Apenas el 4% cuenta con un presupuesto específico para inteligencia artificial, el 3,3% tiene una política formal escrita sobre su utilización y solo el 4,5% incorporó perfiles especializados.
Por otro lado, la capacitación aparece más extendida, ya que el 46,4% realiza instancias de formación vinculadas con IA. Aun así, el 57% de las empresas que utilizan estas herramientas no mide formalmente su impacto sobre el desempeño. La distancia entre probar una solución y determinar cuánto valor genera sigue siendo, por lo tanto, considerable.
“Para una PyME, incorporar IA no significa simplemente sumar una tecnología”
Para Hugo Márquez, Chief Revenue Officer (CRO) de Pórtico 8, el objetivo está precisamente en transformar esa adopción en resultados concretos para el negocio. “Para una PyME, incorporar IA no significa simplemente sumar una tecnología, sino identificar dónde puede generar valor, qué procesos puede mejorar y qué capacidades necesita el equipo. La clave está en integrar esas herramientas a la estrategia y al funcionamiento de la empresa para que puedan traducirse en mayor eficiencia y mejores resultados”, explicó.
Del uso al impacto
Los resultados empiezan a mostrar qué buscan las empresas cuando incorporan estas herramientas. Entre las compañías que utilizan IA, el 16,8% identifica mejoras en productividad, el 11,6% avances en innovación y el 10,4% reducción de costos. Las expectativas hacia adelante son todavía mayores: el 77% considera que la IA aumentará su productividad durante los próximos cinco años, el 64,4% espera reducir costos y el 46,9% proyecta mayores ingresos.
Cabe destacar que el avance tecnológico no aparece acompañado, por ahora, de una destrucción generalizada de puestos de trabajo. El 91,2% de las empresas que adoptaron IA aseguró que no redujo personal como consecuencia de esa incorporación. El dato permite observar que, al menos hasta el momento, la incorporación de estas herramientas está más vinculada con la transformación de tareas y procesos que con una reducción generalizada de las plantillas.
El aporte de Work Trend Index 2026 de Microsoft a la utilización de la Inteligencia Artificial
El Work Trend Index 2026 de Microsoft aporta una mirada complementaria sobre ese tema. El estudio, elaborado a partir del análisis de señales anonimizadas de productividad de Microsoft 365 y de una encuesta a 20.000 trabajadores que utilizan IA en 10 países, reveló que estas herramientas ya están modificando las tareas que realizan las personas. El 58% de los consultados afirma que actualmente puede producir trabajos que no habría podido realizar un año atrás, mientras que el 66% señala que dedica más tiempo a tareas de mayor valor a medida que la IA asume parte de la ejecución.
Para las PyMEs argentinas, este cambio abre una oportunidad, pero también plantea un desafío de adaptación. Sus estructuras pueden permitir procesos de decisión más ágiles y una incorporación más directa de nuevas herramientas, aunque el verdadero impacto dependerá de que la tecnología consiga integrarse al funcionamiento cotidiano de las empresas. No se trata solamente de que algunos empleados incorporen IA a sus tareas, sino de determinar en qué procesos puede generar mejoras y cómo esas capacidades pueden trasladarse al conjunto del negocio.
Ese proceso requiere decisiones que van más allá de contratar una aplicación
Ese proceso requiere decisiones que van más allá de contratar una aplicación. Actualizar sistemas, fortalecer la infraestructura digital, capacitar trabajadores, incorporar especialistas, automatizar procesos y establecer mecanismos de seguridad y gobernanza forman parte de una transformación más amplia. Para empresas que todavía trabajan con márgenes ajustados y mantienen cautela frente a las inversiones de largo plazo, definir dónde asignar recursos y qué resultados esperan obtener puede ser tan importante como elegir la herramienta.
En este punto, el talento adquiere un peso particular. El 71% de las empresas relevadas por IAE manifestó haber tenido dificultades para conseguir trabajadores con las capacidades necesarias, prácticamente sin cambios frente al 72% registrado seis meses antes. La incorporación de IA, por lo tanto, ocurre en un mercado donde encontrar determinados perfiles ya representa una dificultad. La capacitación interna puede convertirse así en una vía para desarrollar capacidades sin depender exclusivamente de nuevas incorporaciones.
“El desafío para las PyMEs es que esta transformación no se limite a incorporar herramientas”
“El desafío para las PyMEs es que esta transformación no se limite a incorporar herramientas, sino que implique revisar procesos, preparar a los equipos y definir dónde la tecnología puede aportar verdadero valor. En un contexto de recursos limitados, las decisiones tienen que estar alineadas con los objetivos del negocio y con la forma en que la empresa quiere crecer y posicionarse en el mercado”, agregó el CRO de Pórtico 8.
Los datos muestran, en definitiva, una recuperación que todavía avanza con cautela. El empleo no presenta una expansión generalizada y la inversión en activos fijos mantiene una evolución moderada. La inteligencia artificial aparece, en cambio, como uno de los espacios donde las empresas están mostrando mayor movimiento.
La adopción de IA ya comenzó
El desafío hacia adelante será determinar si ese interés consigue transformarse en resultados sostenidos. La adopción de IA ya comenzó, pero su impacto dependerá de la capacidad de las empresas para integrarla a sus procesos, desarrollar las capacidades necesarias y asignar recursos de manera estratégica. El paso siguiente será comprobar si esa transformación logra traducirse en mayor productividad, innovación, eficiencia y crecimiento.
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