Según Suresh Naidu, economista de la Universidad de Columbia citado por The Guardian, estas predicciones cumplen una función muy concreta. "No querés que los inversores piensen que tu producto va a cambiar una pequeña parte del mercado. Querés que crean que puede quedarse con todo."
Eso no significa que la IA no vaya a transformar industrias enteras. Significa que existe un incentivo económico enorme para exagerar el alcance y la velocidad de esa transformación.
Los despidos existen, pero la historia es más compleja
La industria tecnológica ya perdió cientos de miles de empleos desde la llegada de ChatGPT. Sin embargo, varios investigadores cuestionan la idea de que la inteligencia artificial sea la única responsable.
Muchas empresas habían contratado personal en exceso durante la pandemia y comenzaron a ajustar estructuras cuando el crecimiento se desaceleró. Incluso algunos de los mayores defensores de la IA empezaron a moderar sus propias predicciones.
Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció recientemente que esperaba ver una destrucción mucho más rápida de empleos administrativos de la que efectivamente ocurrió.
La realidad parece menos espectacular que los titulares. Hay cambios. Hay automatización. Hay sectores que están siendo afectados.
Pero todavía estamos lejos del escenario donde una inteligencia artificial reemplaza masivamente a toda la fuerza laboral.
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Los despidos en tecnología suelen atribuirse a la inteligencia artificial, pero cada vez más economistas creen que la explicación es bastante más compleja.
El uso más probable de la IA no es el que aparece en las películas
Mientras gran parte del debate gira alrededor de robots que reemplazan personas, varios especialistas creen que el impacto más inmediato va por otro lado. No se trata de sustituir trabajadores sino de controlarlos más.
La inteligencia artificial permite medir productividad, monitorear actividades, evaluar rendimiento y supervisar tareas en tiempo real de formas que antes eran imposibles.
Los trabajadores de plataformas como Uber o DoorDash ya viven bajo sistemas de gestión algorítmica desde hace años.
Muchos expertos creen que ese modelo podría expandirse a sectores cada vez más amplios de la economía. No es una revolución de ciencia ficción. Es una versión más sofisticada del mismo trabajo de siempre.
El futuro no está escrito
Quizás la idea más interesante del artículo es que la tecnología no tiene un único destino posible. La inteligencia artificial que hoy domina el mercado es la que construyeron y financiaron las grandes corporaciones tecnológicas. Eso no significa que sea la única forma posible de desarrollar o utilizar estas herramientas.
Existen proyectos abiertos, modelos más pequeños y aplicaciones específicas que no buscan reemplazar personas ni conquistar industrias enteras.
La pregunta no es solamente qué puede hacer la IA. La pregunta es quién decide para qué se usa. Y esa discusión suele quedar escondida detrás de los pronósticos apocalípticos y las promesas de una nueva edad dorada.
Porque si hay algo que comparten los dos extremos del debate es que ambos nos presentan el futuro como algo inevitable. Y quizás esa sea la idea más conveniente para quienes están construyendo el negocio.
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