Rubén Dalfovo, estratega de Saxo Bank, señala que el nivel de exigencia cambió. Los inversores ya no comparan los resultados de estas empresas con los del año anterior sino con las expectativas que ellos mismos habían incorporado en los precios.
Después de meses de euforia, unos resultados muy positivos pueden resultar insuficientes si el mercado esperaba algo todavía mejor.
Felipe Barragán, analista de Pepperstone, apunta a una preocupación más estructural. Los inversores empezaron a cuestionar si las valuaciones son sostenibles, si la competencia china puede erosionar el liderazgo tecnológico de las empresas estadounidenses y cuánto capital adicional se necesita para mantener esa posición.
Ignacio Mieres, head of research de XTB, pone el ajuste en perspectiva histórica. El índice PHLX Semiconductor, que agrupa a los fabricantes de chips, cae un 23,8% en julio y se encamina a su peor mes desde la crisis financiera de 2008.
Algunos valores individuales podrían sufrir su mayor caída mensual desde 2001.
La plata que se fue, a dónde fue
Lo más llamativo del ajuste es que el dinero no desapareció del mercado. Rotó. Las 25 acciones con peor desempeño del Russell 1000 en el primer semestre, que habían caído un promedio del 51,6% entre enero y junio, subieron un 13,7% en julio.
Entre los mayores repuntes del mes figuran Accenture con un 32%, Cognizant con un 28,6%, HubSpot con un 27,1%, Figma con un 27% y Atlassian con un 26%.
Son en su mayoría empresas de software empresarial y servicios tecnológicos, no fabricantes de chips ni infraestructura de IA pura.
La lectura que hacen los analistas es que los inversores están saliendo de las apuestas más especulativas y concentradas, las que más subieron en el boom, y redistribuyendo hacia empresas que quedaron rezagadas y que tienen valuaciones más razonables.
El fin de la fe ciega: el mercado exige retornos reales y no promesas
El ajuste de julio no implica necesariamente que el rally de la IA terminó. Pero sí marca el fin de la fase en que cualquier empresa con exposición a semiconductores o infraestructura de IA subía sin importar sus fundamentos.
Los inversores están empezando a diferenciar entre las empresas que pueden demostrar retornos concretos sobre sus inversiones en IA y las que prometen mucho pero todavía no muestran los números.
Meta perdió 140.000 millones de dólares en valor de mercado en una sola noche esta semana después de no poder explicar cómo va a monetizar su gasto en IA.
Google cayó casi un 7% la semana pasada por razones similares. Microsoft, que sí mostró retornos medibles en su negocio de nube, subió un 9%.
El mercado sigue creyendo en la IA. Lo que ya no acepta es la fe ciega.
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