Esa combinación entre técnica, energía punk, precios asumibles para el estándar neoyorquino y una atmósfera cercana lo vuelve una parada fuerte para quien quiera vivir una noche menos rígida y más eléctrica en la ciudad.
2-Dante, puesto 58: el clásico que nunca envejece
Dante juega en otra liga emocional. Fundado en 1915 en MacDougal Street, en Greenwich Village, nació como un café frecuentado por inmigrantes italianos y con el tiempo se transformó en uno de los bares más reconocidos de Nueva York. Su fuerza está justamente ahí: no necesita parecer nuevo para seguir siendo relevante.
Hoy, Dante trabaja sobre una identidad muy clara, apoyada en el aperitivo italiano, los negronis, martinis, spritzes y cócteles de autor que dialogan con la tradición sin quedarse atrapados en ella. Es un lugar pensado para distintas horas del día, con menús que van del desayuno a la cena y una propuesta gastronómica que acompaña la experiencia de bar sin quedar en segundo plano.
En precios, se mueve en una franja de moderada a alta para el estándar neoyorquino. Los platos rondan aproximadamente los 30 dólares, según la elección, mientras que los cócteles de autor suelen ubicarse en valores propios de un bar de prestigio en Manhattan. Esa combinación de historia, carta completa y ejecución precisa explica por qué Dante sigue apareciendo en rankings internacionales: es un clásico, pero uno que todavía sabe competir.
3-Seed Library, puesto 66: alta cocina de cócteles en NoMad
Seed Library representa la cara más experimental de esta selección. Ubicado en NoMad, es la primera gran incursión neoyorquina de Ryan Chetiyawardana, más conocido como Mr. Lyan, una de las figuras más influyentes de la coctelería contemporánea. Su propuesta no apunta al trago rápido, sino a una experiencia más cercana a la alta cocina aplicada a la barra.
La carta trabaja con ingredientes naturales, fermentaciones, producto local y combinaciones menos evidentes, en una lógica donde cada cóctel parece pensado como un plato. Allí aparecen bebidas como el Blue Hill 75, con gin, champán y zanahoria fermentada, o el C.R.E.A.M Margarita, con tequila, mezcal, chile y crema clarificada, dos ejemplos de una coctelería que busca sorpresa, técnica y profundidad de sabor.
Los precios acompañan esa ambición: los tragos parten desde los 20 dólares en adelante, una franja alta pero coherente con el tipo de propuesta. Seed Library no vende solo una copa, sino una idea de coctelería más sofisticada, donde el ingrediente, la técnica y la narrativa pesan casi tanto como el resultado final.
4-The Portrait Bar, puesto 71: elegancia de hotel en Quinta Avenida
The Portrait Bar ocupa el puesto 71 y aporta el costado más sofisticado de esta selección. Ubicado dentro del Fifth Avenue Hotel, el espacio juega con una estética de club íntimo, madera oscura, arte en las paredes y una atmósfera pensada para quienes buscan una experiencia más elegante que ruidosa.
La carta acompaña ese tono. Bajo la dirección de Darryl Chan, el bar combina coctelería de autor, influencias globales y una cocina de bar elevada, con ingredientes como yuzu, hibiscus o calamansi, que refuerzan esa idea de Manhattan cosmopolita y cuidadosamente diseñado. No es un lugar pensado solo para tomar algo rápido, sino para sentarse, mirar el entorno y entrar en una experiencia más pausada.
En precios, The Portrait Bar se mueve en una franja alta: una salida puede rondar entre 50 y 100 dólares por persona, según la cantidad de cócteles y platos elegidos. Es, probablemente, una de las opciones más aspiracionales del listado, ideal para quienes quieran sumar una noche de hotel bar clásico, diseño y coctelería de nivel a su paso por Nueva York.
5-Shinji’s, puesto 77: técnica japonesa y una noche casi teatral
Shinji’s cierra el grupo en el puesto 77, pero su propuesta es una de las más particulares de la lista. Ubicado en el Flatiron District y vinculado al equipo detrás del restaurante omakase Noda, funciona como un bar oculto, de pocos asientos, donde cada cóctel parece pensado como una pequeña escena.
Shinji’s
Un coctelero de Shinji’s prepara cócteles de autor en Nueva York, donde la técnica japonesa, la puesta en escena y una barra íntima explican su lugar entre los mejores bares de Norteamérica.
La carta trabaja con una lógica muy precisa: técnica japonesa, presentación cuidada y un punto de teatralidad que convierte el servicio en parte de la experiencia. Allí aparecen tragos como el Shinji’s Gin Fizz, con nitrógeno líquido, o el Tropicana, servido dentro de una naranja congelada, dos ejemplos de una barra que no busca solo sabor, sino también impacto visual.
En precios, Shinji’s se mueve en una franja alta: puede rondar entre 70 y 80 dólares por persona, según la cantidad de cócteles elegidos. Es una opción para quienes buscan algo más exclusivo e íntimo, con una coctelería de autor que cruza precisión técnica, estética japonesa y espíritu neoyorquino.
----------------
Más notas de Urgente24
El pintoresco pueblo de Buenos Aires que tiene el mejor costillar de todos
Las preciosas termas de Argentina que ofrecen descuentos del 60% y están arrasando
Los destinos de Asia que marcarán 2026: las islas de Japón, Hong Kong, Seúl y Labuan Bajo
Destinos regalados: Cómo viajar barato este 2026
Mundial 2026: 5 experiencias imperdibles en Toronto, del Lake Ontario al Bata Museum