Precisamente, esta entidad expresó recientemente que no es necesario una tercera dosis para las diferentes vacunas que se colocan en Estados Unidos frente a las nuevas variantes. Para la FDA y el Gobierno de Estados Unidos, los estudios al respecto son concluyentes.
Las dos dosis de Pfizer, o AstraZeneca aseguran una inmunidad del 95% contra una variante como Delta. Los que sí están desprotegidos son aquellos con una sola dosis o con anticuerpos naturales, que solo detuvieron la variante en el 10% de los casos.
Las dos dosis de Pfizer, o AstraZeneca aseguran una inmunidad del 95% contra una variante como Delta.
Es decir que la segunda dosis parece, a los ojos de la FDA, la solución para combatir las nuevas variantes, que ya representan el 50% de los casos en Estados Unidos y gran parte de Europa. “Las personas que están completamente vacunadas están protegidas de enfermedades graves y la muerte, incluso de las variantes que circulan actualmente en el país, como Delta”, aseguraron desde la FDA y la CDC (Center for Disease Control) en conjunto.
Para los organismos, la suma de una tercera dosis como la que plantea Pfizer siempre es una posibilidad y el desarrollo debe llevarse adelante en caso de que sean necesarias. Sin embargo, desde Estados Unidos se remarcó que solo se usarán si es completamente necesario.
El planteo de Pfizer se basa fundamentalmente en el ejemplo de Israel, donde se observó una disminución del nivel de anticuerpos seis meses después de la segunda dosis. En ese país se dio el reingreso de la pandemia vía variante Delta.
De este modo, la industria se anticipa a los hechos y ya desarrolla una tercera inyección, además de mejorar constantemente el componente existente.