De hecho, en Nueva York cuando este hombre ingresó al nosocomio, en mayo del año pasado, tras los 90 días de incubación murió. El director del hospital Mount Sinai, Scott Lorin, indicó que cuando el anciano pereció "todo en el cuarto daba positivo". El hospital debió utilizar un equipamiento y protocolo especial para poder erradicar al hongo de la habitación.
"Las paredes, la cama, las puertas, las cortinas, los teléfonos, el lavabo, los caños, las válvulas, el colchón, los barrales de la cama, los recipientes, las persianas, el cielo raso, absolutamente todo lo que estaba en la habitación dio positivo", informó Lorin.
Es que Candida Auris es inmune a la mayoría de los antimicóticos, de modo que lo transforma en una nueva amenaza para la salud y la medicina. De este problema han advertido hace tiempo los especialistas y estudiosos de la materia, ya que tanto bacterias como hongos están adquiriendo resistencia a los medicamentos y drogas que usamos para combatirlos. Es por ello, que advierten sobre la automedicación y el abuso de antibióticos que está haciendo a estos factores exógenos más resistentes.
El surgimiento de Candida auris ha tenido poca divulgación en parte porque es algo muy nuevo. Sin embargo, también porque hospitales, médicos e incluso gobiernos en ocasiones han minimizado los brotes o los han mantenido como algo confidencial. Algunos hospitales y profesionistas de la salud argumentan que, puesto que se toman medidas preventivas para que no se propague, hacer público un brote solo asustaría a la población de manera innecesaria.
Según publicó 'The New York Times', los síntomas de Candida auris (fiebre, dolor, fatiga) no son inusuales, por lo que es difícil diagnosticar la infección sin hacer estudios de laboratorio, sin embargo, el peligro de contraerlo "es muy bajo para las personas sanas inmersas en las actividades de la vida cotidiana".