En un estudio publicado en la revista Nature, los investigadores llegaron a la conclusión de que compuestos químicos que se encuentran en el hipotálamo podrían manipularse para acelerar o retrasar la vejez.
Expertos en el tema creen que la investigación podría potencialmente conducir a fármacos capaces de prolongar la vida en humanos o ayudar a prevenir ciertos problemas de salud vinculados a la vejez, tal como el Alzheimer o las enfermedades cardiovasculares.
Hasta ahora, fisiológicamente se distinguen 2 tipos de neuronas secretoras en el hipotálamo:
> Neuronas parvocelulares o parvicelulares, que liberan hormonas peptídicas tales como la GhRH (hormona estimuladora del crecimiento), PRH (hormona liberadora de prolactina), TRH (hormona liberadora de tirotropina) y GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas).
> Neuronas magnocelulares, las de mayor tamaño y producen hormonas neurohipofisarias (ADH y OT), todas de naturaleza peptídica. En la neurohipófisis se almacenan y vierten a la sangre, y forman 2 grandes núcleos somáticos:
1. Núcleo supraóptico (SON): produce mayoritariamente la hormona antidiurética (ADH).
2. Núcleo paraventricular (PVN): produce mayoritariamente oxitocina.
Acerca de los núcleos neuronales, se conoce que
>núcleos laterales: se relacionan con el hambre
> preóptico: función parasimpática,
> supraóptico: produce hormona antidiurética y oxitocina,
> paraventricular: produce hormona antidiurética, oxitocina y regula la temperatura corporal,
> hipotalámico anterior: centro de la sed,
> supraquiasmático: regulación del ciclo circadiano,
> ventromedial: centro de la saciedad,
> arcuato: interviene en la conducta emocional y actividad endócrina con liberacion de GnRH,
> mamilar: participan en la memoria, y
> hipotalámico posterior: función simpática.
Ahora queda abierta la investigación renovada sobre el hipotálamo para determinar las claves del envejecimiento, tema que sin duda interesará notablemente a los laboratorios medicinales por el mercado que supondría.