Nueva variante tras Beta
Sudáfrica fue el primer país en detectar la variante Beta, una de las cuatro clasificadas como "de preocupación" por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo a la evidencia disponible, Beta se propaga más fácilmente que la versión original del SARS-coV-2 que causa la enfermedad de COVID-19.
Asimismo, hay evidencia de que las vacunas disminuyen su protección contra la cepa “ex sudafricana”, lo que ha llevado a algunos países a restringir los viajes hacia y desde el país.
Respecto a la C.1.2, Richard Lessells, especialista en enfermedades infecciosas y autor de la investigación sobre la nueva variante, dijo que "esta pandemia está lejos de terminar”, a lo que agregó que “este virus todavía está explorando formas de potenciar la infección".
No obstante, también advirtió que no es motivo de alarma, dado que en la pandemia emergerán nuevas variantes con otras mutaciones.
C.1.2 versus Delta
Los datos de secuenciación genómica de Sudáfrica muestran que la variante C.1.2 todavía no estaba ni cerca de desplazar a la variante Delta dominante en julio, el último mes del que se dispone de una gran cantidad de muestras.
En julio, C.1.2 representó el 3% de las muestras frente al 1% en junio, mientras que Delta representó el 67% en junio y el 89% en julio.
Delta es la variante más rápida y es la mejor forma que ha encontrado el virus de propagarse.
Los hallazgos sobre la nueva variante ya se han comunicado a la OMS.