La investigación tomó datos de la aplicación Covid Symptom Study ZOE basados en modelos que utilizan inteligencia artificial para predecir los primeros signos de infección y halló así que las personas de más de 60 años mostraban más probabilidades de reportar diarrea.
Por su parte, la pérdida de olfato, una de las pautas de alarma más importante para pensar en COVID-19, fue menos común entre los adultos mayores. Los datos sugieren que las vacunas ayudaron a convertir al coronavirus en un “resfriado fuerte”. Así es como los británicos con esquema completo de vacunación -con dos dosis aplicadas- ahora tienen más probabilidades de sufrir dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos y dolor de garganta, que la triada de síntomas clásicos (fiebre, tos persistente y pérdida de olfato).
El equipo investigador examinó 19 síntomas diferentes asociados con el coronavirus. Los primeros signos a 3 días del inicio de la fase aguda de la infección incluyeron pérdida del olfato, dolor en el pecho, tos persistente, dolor abdominal, ampollas en los pies, dolor en los ojos y dolor muscular inusual.
Dijeron que su estudio se utilizó en la cepa original del virus que apareció por primera vez en Wuhan, China, así como en la variante Alpha ‘Kent’ del coronavirus, ampliamente propagada en Reino Unido.
Sin embargo, agregaron que los hallazgos sugieren que los síntomas de la variante Delta y cualquier nueva variante por venir también diferirán entre los grupos de población y géneros.
Piden ampliar lista de síntomas
Uno de los coautores del estudio, el doctor Marc Modat, profesor titular de la Facultad de Ingeniería Biomédica y Ciencias de la Imagen del King’s College de Londres y experto en registro de imágenes médicas, precisó: “Como parte de nuestro estudio, hemos podido identificar que el perfil de los síntomas debidos a COVID difiere de un grupo etario a otro”.
Esto sugiere que los criterios para alentar a las personas a hacerse la prueba diagnóstica y posterior aislamiento deben personalizarse utilizando información de las personas, como la edad y el género.
El estudio de síntomas de ZOE Covid, uno de los más grandes del mundo, fue uno de los primeros estudios en detectar la pérdida del gusto y el olfato como síntoma del virus. Los científicos han pedido repetidamente que se amplíe la lista de síntomas para garantizar que se detecten más infecciones en las primeras etapas, lo que ayuda a frenar la propagación del virus.
Finalmente, los investigadores aclararon que debido a que el método utilizado para la adquisición de datos fue una aplicación en teléfonos móviles, la población analizada se inclinó a una edad más joven. Además, que la evaluación de la relevancia de los síntomas podría haber sido potencialmente afectada por el tamaño de la muestra de los diferentes estratos de los participantes y que todos los análisis presentados en el estudio se realizaron en la población del Reino Unido, lo que limita la posibilidad de generalizar las conclusiones, ya que las características de la población de estudio pueden diferir entre países.