La agencia había dicho a principios de este año que estudiaba un posible vínculo entre la miocarditis y las vacunas COVID-19 de Pfizer y Moderna.
Con todo, la EMA aseguró que los beneficios de ambas inyecciones continúan superando los riesgos. Es decir que el peligro que representa el coronavirus es mayor a los riesgos de las vacunas, que son mínimos.
Los reguladores estadounidenses, múltiples estudios científicos internacionales y la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyeron lo mismo que el ente europeo.
La HAS de Francia dijo que su recomendación, que se aplicaría independientemente del uso de la vacuna como primera, segunda o tercera dosis de refuerzo, sería válida hasta que se conozcan más hallazgos científicos al respecto.
Según cálculos de la EMA, las tasas de miocarditis son:
- Para Pfizer: De 177 millones de dosis aplicadas, 145 casos de miocarditis (0.8)
- Para Moderna: De 20 millones de dosis aplicadas, 19 casos de miocarditis (0.95)
Problemas cardíacos por la vacuna
Si bien tanto Pfizer/BioNTech como Moderna parecen estar asociadas con un mayor riesgo de miocarditis, el riesgo absoluto sigue siendo muy pequeño. La mayoría de los casos son leves y se resuelven rápidamente.
La miocarditis causa síntomas como latidos cardíacos rápidos o irregulares, dolor en el pecho y dificultad para respirar.
A nivel mundial, alrededor de 10 a 20 personas de cada 100.000 desarrollan miocarditis cada año, pero muchas otras tienen síntomas leves y es posible que nunca sean diagnosticadas.
La miocarditis relacionada con las vacunas es mucho menos frecuente y grave en comparación con la observada en pacientes con COVID-19, y no parece causar un daño duradero.
El coronavirus puede infectar el músculo cardíaco, así como el revestimiento de los vasos sanguíneos, poniendo el corazón y otros órganos en riesgo de sufrir daños a largo plazo.