No hace ejercicio
El ejercicio regular puede reducir su riesgo hasta en un 50 por ciento según la Fundación de Investigación y Prevención de Alzheimer. Los estudios muestran que las mujeres de 40 a 60 años que hacían ejercicio con regularidad demostraron una profunda reducción del deterioro cognitivo y la pérdida de memoria. Los beneficios de la actividad física regular se extienden a aquellos que ya han sido diagnosticados: los estudios muestran que el ejercicio regular puede retrasar un mayor deterioro en aquellos que han comenzado a demostrar problemas cognitivos. Se cree que el ejercicio protege contra el Alzheimer y otras formas de demencia al estimular la capacidad del cerebro para mantener viejas conexiones mientras crea nuevas.
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Haga ejercicio para luchar contra la aparición del Alzheimer.
No sigue la dieta mediterránea
La prevención comienza con las elecciones de alimentos que hace. Lo que come es fundamental para una salud cerebral óptima y, con la dieta adecuada para la enfermedad de Alzheimer, puede influir en la salud de sus genes. Los estudios de personas que consumieron una dieta occidental frente a quienes consumieron una dieta mediterránea son sorprendentes. Los escáneres cerebrales tomados al comienzo de un estudio muestran que aquellos que llevaban una dieta occidental ya tenían más depósitos de proteína amiloide que los que llevaban una dieta mediterránea. Los científicos creen que estas proteínas son un producto de desecho de la energía gastada cuando las células cerebrales se comunican.
No está teniendo suficiente actividad social
Los humanos somos muy sociables. No nos va bien de forma aislada, y resulta que tampoco nuestro cerebro. Los estudios demuestran que mantenerse comprometido socialmente puede proteger contra el Alzheimer y otras demencias. Desarrollar y nutrir una red social sólida es una prioridad para la salud mental y cerebral. La conexión cara a cara con las personas que se preocupan por usted y por quienes usted se preocupa es clave.
No está aprendiendo cosas nuevas
Siga aprendiendo y podrá ayudar a reducir su riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Cuanto más lo hace, más fuerte se vuelve su cerebro. Aún se están realizando investigaciones, pero los estudios apuntan a que la estimulación mental actúa como un ejercicio para su cerebro. Inscríbase en una clase para aprender un idioma o aprenda a tocar la guitarra. Según los investigadores de Harvard, el crecimiento de nuevas células cerebrales continúa incluso hasta finales de la edad adulta, y la acción de aprender y tener nuevas experiencias puede estimular ese proceso.