Las previsiones actuales quedan restringidas a los cinturones de radiación de Van Allen, la región de la magnetosfera más cercana a la Tierra, donde orbitan la mayor parte de los satélites. Estos cinturones son zonas estables con una densidad elevada de protones o electrones, atrapados y reflejados por el campo magnético terrestre, que forman dos anillos alrededor de nuestro planeta.
En los próximos dos años Spacecast trabajará en el conocimiento de la física de estos fenómenos con el fin de mejorar las previsiones del tiempo espacial. El estudio se hará extensivo a los electrones de más baja energía y también se trabajará para modelizar los choques acolisionales, eventos de partículas energéticas que se generan por perturbaciones interplanetarias. Estos fenómenos están conducidos por eyecciones de masa coronal que se propagan desde el Sol hasta la Tierra, a distancias de más de 150 millones de kilómetros.
La modelización de los flujos de partículas por el espacio interplanetario constituye la principal línea de investigación de Blai Sanahuja y Àngels Aran, investigadores que además de participar en el proyecto Spacecast también colaboran en otras iniciativas europeas y en la Agencia Espacial Europea, junto con Neus Àgueda, investigadora de la UB. Los tres son miembros del Instituto de Ciencias del Cosmos de la UB, centro adscrito al Barcelona Knowledge Campus.
El estudio de los flujos de partículas energéticas de origen solar fuera de la magnetosfera es especialmente importante para las misiones espaciales. "De hecho, el desconocimiento que tenemos de ellos (cómo se generan, qué intensidades pueden alcanzar, etc.) es uno de los grandes riesgos de las misiones espaciales, y más si son tripuladas. Se puede decir que la meteorología espacial está en sus inicios y que la predicción del tiempo espacial tiene mucho camino por recorrer", apunta Sanahuja.
Las principales dificultades de esta disciplina son, por una parte, la falta de datos (hay muy pocas sondas interplanetarias y satélites, y se trata de fenómenos de millones de kilómetros de extensión), y por la otra, el hecho de que no se trabaje con gases eléctricamente neutros, como es el caso de la atmósfera terrestre, sino con plasmas, gases totalmente ionizados en un entorno magnetizado muy variable. La física de los procesos involucrados es muy compleja y no se conoce suficientemente bien. Como resultado, los modelos existentes aún son poco precisos.
El Sol tiene un ciclo casi regular de actividad que dura aproximadamente once años. El número de tormentas magnéticas de origen solar varía desde una quincena en el mínimo del ciclo solar, hasta unas sesenta alrededor de su máximo. Se prevé que el próximo máximo del ciclo actual tenga lugar entre 2013 y 2015.
Actualmente ya se han producido pérdidas millonarias causadas por fuertes tormentas magnéticas que han dañado los satélites. Entre los meses de octubre y noviembre de 2003, las tormentas magnéticas afectaron a 47 satélites. Los daños, incluida la pérdida total de satélites científicos, se han valorado en US$ 640 millones. La tormenta magnética más fuerte registrada hasta ahora es la denominada tormenta de Carrington, que tuvo lugar en 1859, una época anterior a la llegada de los satélites de comunicación, Internet y los sistemas de posicionamiento global (GPS, Galileo, Glonass). Se estima que si esa tormenta tuviera lugar ahora, las pérdidas serían de hasta US$ 30.000 millones.
El nuevo sistema de previsión de Spacecast, que se actualiza cada hora, ayudará a proteger los satélites utilizados para la navegación, las telecomunicaciones, la teledetección y otros servicios.
Spacecast es un proyecto grande que forma parte del VII Programa marco de la UE y está financiado con 2,5 millones de euros. Participan en él investigadores del BAS (Reino Unido), la Universidad de Barcelona, la Universidadde Helsinki (Finlandia) y la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), las tres de la red LERU, así como el Instituto Meteorológico Finlandés, el Laboratorio Francés Aeroespacial y la empresa DH Consultancy (Bélgica). (Fuente: U. Barcelona)