En la capital francesa también se alerta por el peligro de que la ola de calor complique a la catedral de Notre Dame, que ya sufrió hace apenas unos meses un incendio masivo. Las altas temperaturas que afectan a Europa pueden ser una amenaza para el edificio en crisis, según el arquitecto jefe Philippe Villeneuve.
Pero Francia no es el único país golpeado por el calor. En Alemania se batió otro récord: la temperatura superó los 41°C por primera vez desde que hay registros. Según los resultados preliminares del Servicio Meteorológico Alemán (DWD), este jueves se constataron 41,6 grados en Lingen, en Baja Sajonia.
Las autoridades alemanas también toman medidas: decidieron cerrar la central nuclear de Grohnde por el aumento de la temperatura del río Weser. Se espera que el agua del río alcance el límite crítico de 26 grados, ha dicho una portavoz del Ministerio de Medio Ambiente de Baja Sajonia
En Bélgica y en los Países Bajos también se rompieron récords por encima de los 40°C. En el segundo, el ministerio de Sanidad ha advertido a la población de “la mala calidad del aire por la formación de ozono en las capas bajas de la atmósfera, que incrementa el smog”.
Además, los ferrocarriles nacionales anularon algunos trayectos porque el calor puso en peligro el funcionamiento de los sistemas electrónicos de los trenes. En el campo, los ganaderos deben pedir permiso para regar al Servicio de Aguas, y el transporte de ganado por carretera se ha permitido a pesar del calor, “siempre que los animales dispongan de agua y sombra y no se estresen”, según el Ministerio de Agricultura.
En Austria, por otro lado, se espera unpico de 38°C y ya se registra un muerto: un niño de 3 años que falleció por deshidratación. Y en el Reino Unido se han alcanzado este jueves 38,1 grados centígrados en Cambridge, la temperatura más alta registrada en un mes de julio. Según el servicio meteorológico nacional, hay un 60% de posibilidades de que el mercurio se eleve por encima del récord de temperatura en el país, actualmente de 38,5 grados.
El motivo de este calor extremo en Europa occidental sería la llegada al continente de una masa de aire que cálido proveniente del norte de África. En Europa el calor es peligroso porque los habitantes no están acostumbrados a las temperaturas y las ciudades no están preparadas para afrontarlas.
Entre los peligros para las personas está el riesgo a deshidratarse: el aumento de temperatura del cuerpo puede causar confusión, mareos, desmayos, convulsiones e incluso la muerte, en casos extremos.
Si no se trata, el golpe de calor extremo puede desencadenar un ritmo cardíaco peligrosamente rápido y hacer que las enzimas corporales dejen de funcionar. En última instancia, la falla del sistema multi-órgano y la muerte pueden ocurrir.
Los científicos dicen que el cambio climático está contribuyendo a la frecuencia y severidad de las olas de calor como estas que se han visto en verano. Quienes estudian este fenómeno ya predijeron el aumento de la temperatura global causada por las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de carbón, petróleo y gas contribuiría a más olas de calor.