Según el diario El País, la directiva impone, además, nuevos deberes a los socios europeos: los Estados deberán garantizar antes de 2029 que al menos el 25% del plástico de las botellas proviene de material reciclado, el 30% en 2030, y tendrán que encargarse de recoger el 90% de todas las usadas.
En tanto, la ley obligará a las compañías de tabaco a asumir el costo de la limpieza de las colillas, el segundo artículo de plástico de un solo uso más presente en las playas de la UE. Lo mismo sucederá con los fabricantes de aparejos de pesca. El objetivo es hacer pagar a aquellos que contaminan. Además, en un momento en que el consumidor muestra cada vez más preocupación por saber el contenido de lo que compra, los fabricantes de toallitas húmedas, compresas o cigarrillos con filtro de plástico tendrán que incluir en su etiqueta advertencias sobre su impacto ambiental. “Una colilla lanzada al mar contamina entre 500 y 1.000 litros de agua”, subrayó la eurodiputada Fréderique Ries, ponente del documento.